EL SIGNIFICADO EMOCIONAL DE LAS ADICCIONES

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El ser humano no solo está compuesto de órganos y sistemas, sino que además contiene una serie de procesos cognitivos que nos caracterizan como personas capaces de pensar, aprender, analizar y sentir.

Esto quiere decir que los humanos tenemos la capacidad de experimentar sentimientos y sensaciones que no constituyen una sola porción del cuerpo, sino que nos representa como un todo.

Por ello, sus alteraciones pueden manifestarse en otras regiones del organismo, sin necesidad de que exista una conexión física entre ambos.

El término psicoemocional, describe la relación entre las emociones y la mente.

La palabra psicoemocional es utilizada en psicología para describir a aquellas especialidades que tienen como objeto de estudio examinar las emociones.

Al mismo tiempo, relacionarla con aquellas enfermedades que parecen no tener otra causa, más que la mente.

¿Cómo nacen las enfermedades? El cuerpo habla cuando callamos lo que queremos o necesitamos expresar.

Habla el dolor de cabeza, la gastritis, el reflujo, la ansiedad, el nudo en la garganta atravesado. Habla la angustia, la arruga en la frente. Habla el insomnio, el estar cansado todo el tiempo, el sueño, la apatía.

Te callas, pero comienza el hablado interno. La gente enferma porque cultiva y guarda las cosas no digeridas dentro de sus corazones, dicen los especialistas.

Lo que no decimos nos pone adictos.

Las adicciones están relacionadas al núcleo familiar, a la sobreprotección materna y a la ausencia del padre. Ambos casos por falta de amor incondicional.

Toda adicción busca evitar el contacto con la emoción, puede ser un sentimiento de vacío existencial, falta de amor, sentirse solo, desconexión con nuestro ser superior.

Si analizamos etimológicamente la palabra adición, a-dictio significa «no dicho». Aquello que no puedo o no quiero expresar.

Cocaína: Ayuda a manejar el odio para con el padre, a expresar lo que no me atrevo a expresar, puesto que la cocaína me desinhibe. Ilusión de un gran despertar que facilita la relación con los demás. Quiero recobrar mi pureza o aquello que ya no puedo generar más, como la admiración de los otros.

Marihuana: Ayuda a manejar una separación de pareja, y mi identidad o posición frente a esa separación. Persona que se busca a sí mismo, que no sabe que vino a hacer sobre el planeta. Conflicto de identidad.

Alcoholismo: Está relacionado con el deseo de huir de las responsabilidades físicas o afectivas por miedo a estar herido y ser lastimado otra vez. (conflicto con mamá).

Tabaco: El tabaco está relacionado con conflictos de la madre, vivir una situación profunda de soledad. Falta de comunicación con la madre o exceso de sobre protección. Falta de libertad e independencia.

Obesidad: Tratar de saciar el hambre de amor con comida. Cuanto más se come, mayor es el hambre. Comer para tratar de superar el pasado o las experiencias no asimiladas.

Chocolate: La necesidad del amor y la dulzura de papá. Conflictos con la ausencia, falta de amor o desvalorización del padre.

Azúcar: La necesidad de endulzar la vida, compensando la sensación de falta de amor, ternura y alegría en la persona.

Adicción al sexo: Tratar de llenar con lo físico, lo espiritual, pensar que tener sexo es tener amor.

Adicción al Trabajo: Vivir con demasiado apegos y miedo, para no sufrir carencia. Creer que se debe demostrar que mi vida es productiva y que los demás reconozcan que valgo para algo.

Adicción al ejercicio: Dificultad de aceptarse a sí mismo. Dependencia de su estado físico ( por fuera) para cubrir y llenar el vacío (Interior) de inseguridad en su propio ser.

Si sufres este tipo de adicciones debes ir al origen de la raíz de tu historia y perdonar lo que haya que perdonar en ti, sanar al niño interior y no tomarse la vida como castigo o sufrimiento, se debe trabajar el empoderamiento, la humildad, la valoración y sobre todo, el amor propio.