MÉXICO, LA CARRERA POR LA ENERGÍA

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Por Fernando Ávila Báez

Desde siempre, la especie humana ha buscado entender y explicar los fenómenos del cosmos; a lo largo de su búsqueda incesante aparece como un gran misterio, como un gran desafío, el tema de la energía.  

Hace siglos que comenzó la carrera espacial, esa que colocó al comandante Neil Armstrong y el piloto Edwin F. Aldrin sobre la superficie lunar el 20 de julio de 1969 mediante la misión norteamericana Apolo 11.

Así fue posible la exitosa incursión del complejo (y caro) vehículo de exploración “Perseverance” en la superficie de Marte el 18 de febrero de este 2021.

Hace relativamente poco tiempo inició la carrera armamentista, tras la Segunda Guerra Mundial, durante lo que se llamó la Guerra Fría, un enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo, e incluso deportivo, que tuvo lugar desde 1945 hasta la desintegración del bloque comunista del Este de Europa en 1989.

El tiempo y las circunstancias propiciaron una carrera nuclear, un tipo de guerra que se llevaría a cabo mediante el empleo de armas nucleares, una clase de arma de destrucción masiva. Puede tratarse de una guerra nuclear limitada o una guerra nuclear total.

Se trata del uso y aprovechamiento de la energía. En la Tierra, casi toda la energía que utiliza el hombre tiene su origen en el sol. La gran cantidad de energía que este produce llega a nuestro planeta en forma de radiación electromagnética que nos da luz y calor, y de esta manera hace posible la vida en nuestro planeta.

Pero las sociedades humanas han abierto camino en la ruta para el uso de diversas fuentes de energía, que permitan a su vez otras formas de generación de energía, particularmente de tipo eléctrico.

De ese modo se explica que hoy convivan en el planeta centrales térmicas solares, centrales geotérmicas, centrales nucleares, centrales mareomotrices, grupo electrógeno, pila voltaica, pilas de combustible, y generador termoeléctrico de radioisótopos.

En incontables casos los países, México en entre ellos, desarrollaron generación energética y al mismo tiempo hicieron crecer una dependencia respecto de los combustibles fósiles.

En contraposición, ha crecido la tendencia global a usar y demandar el uso de energías limpias: no generan residuos de difícil eliminación.

Su impacto ambiental es reducido, no producen emisiones de CO2 y otros gases contaminantes a la atmósfera. Se producen de forma continua, por lo que son ilimitadas.

La dinámica del desarrollo nacional ha hecho que históricamente los gobiernos mexicanos deban establecer políticas energéticas, tendentes a garantizar a la población el acceso a los servicios básicos de energía.

Sin embargo, estas políticas han ido variando según los intereses de los grupos involucrados.

La política energética, y en particular la explotación de los hidrocarburos, ha consistido esencialmente en la utilización de Petróleos Mexicanos (Pemex) como organismo de Estado responsable de su explotación, como garantía de pagos de los intereses de la deuda externa e interna, en favor de la banca internacional.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que inició el 1 de diciembre de 2018 -luego de ganar los comicios en julio de ese año-, fijó su política energética en tres puntos clave: incrementar la producción en PEMEX, la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco; y la modernización de las 60 hidroeléctricas del país.

Para consolidarla, el Presidente ha tenido que echar mano de su mayoría aliada en el Congreso, desde donde se ha impulsado una serie de medidas, como la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, que han hecho reaccionar a los grupos de interés afectados.

Se trata de compañías privadas de México, Estados Unidos, Canadá y Europa, las mayores proveedoras de electricidad que luego venden al gobierno en subastas.  

Desde que se conoció la iniciativa de AMLO, la inconformidad de las empresas afectadas se hizo palpable, dentro y fuera de México.

Derivado de las inconformidades, dos jueces -Rodrigo de la Peza López Figueroa y Juan Pablo Gómez Fierro- han otorgado 27 suspensiones definitivas contra esa ley, aprobada el 3 de marzo y publicada el 9 de marzo en el Diario Oficial de la Federación.

La polémica escaló hasta un intercambio epistolar entre el presidente mexicano y el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Saldívar.

Mediante misivas, el mandatario pidió la investigación del juez Gómez Fierro por supuesta protección a particulares y el ministro respondió que es presupuesto de la democracia del Estado de Derecho que jueces y juezas puedan actuar en un marco de autonomía e independencia.

Dos poderosas empresas, Walmart y Bimbo, además de la cadena mexicana OXXO -que usan energías limpias para producir electricidad- se ampararon contra la reforma; “debería darles vergüenza”, ha dicho el presidente López Obrador.

Por eso es que no ha faltado quien, como la organización Greenpace, considere que la política energética de La Cuarta Transformación representa un costoso retroceso a nivel global, que puede poner en riesgo importantes relaciones como la de México con los Estados Unidos.

Mientras tanto, en el mundo, la carrera del hombre por dominar a la naturaleza, por entender y domeñar al cosmos, sigue su curso.