PAN, PRI, PRD… Tula, un nuevo liderazgo

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Se está gestando en Hidalgo un nuevo liderazgo político, dentro de la perspectiva inédita de la competencia por el poder: el de Manuel Hernández Badillo, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Cuatro intentos debió cumplir este economista egresado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) para llegar a sentarse como inquilino estelar en el despacho principal del palacio municipal de Tula, La Ciudad de Los Atlantes.

La historia quiere parecerse a la del brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva que, de ser un modesto trabajador, fue escalando posiciones en la política de su país con el impulso de una amplia base popular de izquierda.   

El camino de Manuel Hernández Badillo fue todo, menos fácil: origen humilde, familia de ingresos limitados, una sentida ausencia que le llevó a trabajar desde temprana edad, la experiencia de haber sido obrero temporal en la cementera Cruz Azul y trabajador en la cooperativa Minatitlán.

Los actuales integrantes de esta última organización, reconocida por su crecimiento firme al margen de los escándalos y conflictos, le otorgó un reconocimiento como el “hijo pródigo” que llegó finalmente a la alcaldía.

Soportó, enfrentó, superó, perdió, ganó; sabores y sinsabores. Todo, antes de enfilarse con certeza al triunfo electoral el domingo 18 de diciembre del aciago 2020.

Una medición popular arrojó que, al cumplirse el primer mes de los nuevos gobiernos municipales que iniciaron gestiones el 15 de diciembre de 2020, Hernández Badillo aparece junto con Israel Félix (PRI) de Mineral de La Reforma y Sergio Baños (PRI) de Pachuca entre los alcaldes mejor evaluados por sus municipios en ese lapso, si bien breve.

Claro que los resultados del estudio despertaron toda clase de expresiones, suspicacias; sin embargo, y más allá de las posibles inconsistencias de método, lo cierto es que Manuel Hernández Badillo está ahora entre las figuras de mayor proyección futura en toda la entidad.

Muy al estilo de la clase política estatal en los tiempos de la pandemia, el flamante alcalde de Tula de Allende se aprestó a tender hilos, hacer puentes, fijar coordenadas desde las primeras horas de su gobierno para disponer del suficiente margen de maniobra en casi todos los renglones de la función pública municipal.

El gobernador Omar Fayad Meneses le devolvió la cortesía personalmente con un mensaje puntual durante el acto de toma de posesión.

Enseguida vino el desfile de los secretarios: Simón Vargas de Gobierno, Lamán Carranza de Planeación, Daniel Jiménez de Desarrollo Social, Mauricio Delmar de Seguridad Pública, Javier Baños Gómez de Turismo.

El favorable comportamiento de la población civil frente a los pagos tempranos de sus contribuciones le dio al gobierno municipal de Manuel Hernández Badillo rápida fuerza financiera para iniciar “en caliente” con las obras y acciones orientadas a mandar señales de la nueva forma de hacer el gobierno.

A cuarenta días después del arranque, aun cuando se presentaron motivos para trastabillar: la rebelión de los policías, el desacato de los comerciantes en la Noche de Reyes, el incidentado desarrollo de las sesiones de asamblea con sus ex adversarios electorales como regidores, los efectos de la pandemia… las cosas le han salido bien a Manuel.    

Presto, el originario de Bomintzhá ha jugado como fiel de la balanza política, en un escenario que hace unos años parecía impensable para él y para sus adversarios, que los tiene y no son pocos, aunque los principales ya se han ido.

No está claro si en México el sistema democrático avanza hacia el bipartidismo, tan defendido por uno y tan atacado por otros, pero al inicio de 2021 así lo marcan las tendencias de integración de dos grandes bloques en disputa por la nación.

Las alianzas integradas para competir por los miles de espacios en disputa el domingo 6 de junio de 2021 siguen despertando toda clase de reflexiones.

El gran perdedor histórico parece ser el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que -por un lado- se recupera levemente en las preferencias electorales y -por otra parte- ha tenido que ceder terreno para evitar derrotas en varias de las posiciones por renovar en gran parte del país.

Frente a ese panorama, falta mucho para que tome una forma contundente el liderato de Manuel Hernández Badillo alcalde de Tula en el contexto regional, estatal y federal, pero es evidente que hoy cuenta con todos los ingredientes para asumir las principales banderas de la sociedad, que se mantiene entre el desencanto de partidos y políticos, y la ilusión esperanzada de que vengan tiempos mejores, en especial para los grupos sociales menos favorecidos.