Riqueza dorada de México

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Existe una historia curiosa sobre el maíz, se cree que cuando los españoles llegaron a conquistar preguntaron por las riquezas doradas (oro) a lo que los indígenas los llevaron a un campo repleto de maíz. Su origen es tan antiguo que se desconoce con acierto su procedencia.

Cuenta una leyenda que en Chalco los dioses descendieron del cielo a una cueva, donde Piltzintecutli y Xochiquétzal tuvieron a Tzentéotl, el dios del maíz, quien se metió bajo la tierra y dio a su vez otras semillas; de sus cabellos salió el algodón, de sus dedos el camote y de sus uñas otra clase de maíz.

Además en México existe «El lugar de la tortilla de maíz» y es Tlaxcala; es en este lugar donde se encuentra evidencia de que se consumían tortillas desde hace más de 10,000 años.

Otra teoría del origen de la tortilla se remonta antes del año 500 a. C., en la región de Oaxaca se tiene evidencia que la tortilla se utilizó al final de la Etapa de Villas (1500 a 500 a. C.), se sabe esto porque las planchas de arcilla utilizadas para su cocimiento aparecieron en ese entonces.

Fue ahí donde se le conoció a la tortilla como pan de maíz, y comenzó a aparecer en la dieta de todos, pues en ese entonces el maíz era el mejor cultivo que México podía poseer.

Existen mitos sobre la forma redonda de la tortilla, una de ellas es que al ser manipulada la masa con las manos, tomaba una forma circular y también se cree que tiene semejanza con la tortilla española; comida que se conoce por su redondez.

Sea cual sea su origen, la tortilla es un digno representante de México y es inevitable incluirla en nuestra dieta, porque aparte del buen sabor que posee, tiene propiedades digestivas, nos proporciona calcio y es baja en grasa y calorías. Es tan versátil que acompaña a cualquier platillo.