Hidalgo 2026: La ciencia, resiliencia y soberanía

0

En un mundo marcado por la volatilidad geopolítica y la aceleración digital, la verdadera independencia de las naciones —y de sus regiones— ya no se mide únicamente por sus recursos naturales, sino por su capacidad de generar conocimiento.

Por ello, el anuncio de que el Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo (#Citnova) destinará 50 millones de pesos en becas para 2026 no es solo una cifra presupuestal; es una declaración de principios sobre el futuro del estado.

La estrategia encabezada por el gobernador Julio Menchaca Salazar y ejecutada por Francisco Patiño Cardona atiende una urgencia histórica: la formación de una «masa crítica» de investigadores.

Al proyectar el apoyo a cerca de 120 profesionistas para realizar estudios desde especialidades hasta posdoctorados, Hidalgo está sembrando el capital intelectual necesario para dejar de ser un espectador de la tecnología y convertirse en un actor de cambio.

Lo más destacable de este fondo es su estructura financiera híbrida. El hecho de que el 50% provenga de la base presupuestal y el otro 50% del denominado Fondo Hidalgo demuestra una gestión eficiente que busca maximizar el alcance de los recursos públicos en áreas de alto impacto humano y científico.

Esta inversión tiene un retorno tangible: en apenas tres años, la administración ha respaldado a 300 becarios, logrando que Hidalgo escale tres peldaños en el ranking nacional del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), pasando del lugar 17 al 14.

Sin embargo, el reto no termina con la entrega de un cheque para estudiar en el extranjero o en centros de excelencia nacional.

El éxito real de esta política pública se medirá en la capacidad del estado para reincorporar a este talento.

Para que estos investigadores publiquen en revistas de alto impacto como el Journal Citation Reports (JCR), es vital que encuentren en Hidalgo un ecosistema de innovación que les permita aplicar sus conocimientos en la resolución de problemas locales, desde la sustentabilidad hídrica hasta la tecnificación del campo.

Fomentar capacidades propias es hoy una cuestión de resiliencia regional. Al fortalecer la ciencia y la tecnología, Hidalgo no solo apuesta por el desarrollo económico, sino por la construcción de un estado más justo donde el conocimiento sea el motor de la transformación social.

2026 se perfila como el año en que la entidad consolida su apuesta por la inteligencia colectiva como su principal ventaja competitiva.