
Por las condiciones actuales de la competencia interna, la militancia y el electorado morenistas difícilmente caerán en el juego de postular familiares o figuras desconocidas, solo confiando en el «Efecto Morena», porque -al no haber oposición- la verdadera disputa está adentro.
El panorama político en Hidalgo comienza a decantarse y los números no mienten. De acuerdo con las mediciones de aprobación ciudadana más recientes, una «camada» de alcaldes ha logrado romper la barrera de la gestión administrativa para convertirse en activos electorales de peso.
Jorge Reyes en Pachuca, Lorena García en Tulancingo, Cristhian Martínez en Tula, Gretchen Atilano en Tizayuca y David Medina en San Agustín Tlaxiaca, encabezan el ranking estatal con niveles superiores al 58% de aceptación entre sus gobernantes.
Este respaldo no es fortuito; es un capital político cimentado en territorio que los perfila, por derecho propio, como los cuadros más competitivos para las diputaciones locales y federales en el proceso 2026-2027.
Aunque sobran figuras que levantarán la mano para las encuestas internas de Morena, estos perfiles llevan la ventaja de «la bendición» del resultado y el control territorial, factores que las cúpulas nacionales no podrán ignorar si buscan garantizar triunfos contundentes.
En este tablero, el nombre de Cristhian Martínez Reséndiz, alcalde de Tula de Allende, adquiere un relieve particular.
Con una aprobación que supera el 60% y una presencia mediática que se confirma en consultas informales en redes sociales, Martínez se ha consolidado como la figura con mayor estructura en el Distrito Electoral Federal V.
Su ventaja sobre otros aspirantes no es solo cuantitativa, sino cualitativa: en una de las regiones más complejas y políticamente volcánicas del estado, él ha logrado ser percibido como un cuadro de confianza que sabe capitalizar el apoyo popular.
Mientras otros apenas comienzan a trazar rutas, el edil de Tula ya camina sobre un terreno que conoce palmo a palmo.
Este arraigo tiene una explicación de origen: su paso como coordinador de campaña del gobernador Julio Menchaca Salazar. Aquel encargo le permitió tejer finamente en Tula, Tepeji del Río, Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Chapantongo, Huichapan, Nopala, Tepetitlán, Tezontepec de Aldama, Tlahuelilpan.
Haber recorrido cada comunidad de estos ocho municipios le otorgó un conocimiento quirúrgico de las necesidades regionales que hoy, desde el poder, ha sabido traducir en estructura operativa y apoyo real.
Esa combinación de «oficio» en territorio, alta aprobación y reconocimiento de marca en todo el distrito, lo sitúa como el aspirante natural más sólido para representar al quinto distrito en San Lázaro. La moneda está en el aire, pero para muchos, el camino ya parece trazado.
Queda analizar los escenarios de lo que pasará en la cabecera distrital para dar seguimiento a los proyectos institucionales alrededor de La Ciudad de Los Atlantes.









