
La región Tula-Tepeji comienza a mostrar señales de un nuevo ciclo de contratación. La actividad en la Refinería Miguel Hidalgo, la anunciada reactivación de La Cruz Azul y nuevas inversiones en Atotonilco de Tula, Atitalaquia y Tepeji están ampliando la demanda de trabajadores industriales, técnicos, operadores, personal de mantenimiento, construcción y logística. El reto será que este movimiento se traduzca en empleo formal y mejor remunerado para habitantes de la propia región.
La percepción de que “hay más trabajo en Tula” comienza a encontrar respaldo en varios indicadores, aunque todavía no existe una estadística oficial que permita medir exclusivamente el número de nuevas contrataciones generadas durante las últimas semanas en la zona.
El contexto estatal es favorable: en el primer trimestre de 2026 Hidalgo registró alrededor de 1 millón 468 mil personas ocupadas, una participación laboral de 59.3 por ciento y una tasa de desocupación de apenas 1.51 por ciento, equivalente a unas 22 mil 500 personas.
Sin embargo, el gran pendiente continúa siendo la calidad del empleo: 71.2 por ciento de los trabajadores hidalguenses se encuentra en la informalidad y solamente 28.8 por ciento en la formalidad.
El antecedente inmediato también muestra una expansión de la fuerza laboral. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, la Población Económicamente Activa de Hidalgo alcanzó 1 millón 509 mil personas, 14 mil 386 más que un año antes, mientras la población ocupada llegó a 1 millón 475 mil 306 trabajadores, con un incremento anual de 7 mil 726 personas.
Es decir, existe una fuerza de trabajo amplia que ahora puede encontrar nuevas oportunidades precisamente en uno de los corredores industriales históricamente más importantes del estado.
Pemex vuelve a mover el mercado laboral de Tula
Uno de los principales focos está nuevamente en la Refinería Miguel Hidalgo. En el entorno sindical se han intensificado las evaluaciones para cubrir plazas y, paralelamente, compañías contratistas que ejecutan mantenimiento, rehabilitación y diferentes trabajos dentro del complejo han incrementado la búsqueda de personal.
El fenómeno no es completamente nuevo: en febrero de 2024 se realizó en Tula un reclutamiento para más de mil 500 plazas destinadas a trabajos dentro de la refinería, una referencia que permite dimensionar la capacidad que tiene una etapa intensiva de obras para modificar temporalmente el mercado laboral regional.
La recuperación de plazas tiene además una historia particular. Trabajadores de la Sección 35 habían reclamado desde años anteriores la liberación de mil 714 plazas bloqueadas dentro de Pemex. Por ello, cualquier nueva apertura de posiciones sindicalizadas tiene especial relevancia para una región en la que generaciones completas de familias han dependido directa o indirectamente de la actividad petrolera.
Pero el efecto económico de Pemex rebasa su nómina. Cuando aumenta la obra dentro de la refinería también crece la demanda de soldadores certificados, tuberos, paileros, instrumentistas, electricistas industriales, mecánicos, operadores de maquinaria, montadores, supervisores de seguridad, especialistas en mantenimiento, ingenieros químicos, mecánicos, eléctricos e industriales, además de transporte, vigilancia, alimentación, hospedaje y proveeduría. Son precisamente los oficios técnicos especializados los que tienen una posición particularmente favorable en un corredor cuya economía gira alrededor de procesos industriales.
Cruz Azul abre un segundo frente de empleo
A este movimiento se agrega el anuncio de la Cooperativa La Cruz Azul para reactivar integralmente su planta hidalguense mediante un paquete de inversión de 6 mil 500 millones de pesos, con una expectativa anunciada de más de 14 mil empleos directos e indirectos. La recuperación de su capacidad industrial y la puesta en operación del horno 10 llevarían la producción hasta aproximadamente 3 millones de toneladas de cemento anuales.
Si esos empleos se materializan conforme avance el proyecto, el efecto no se limitará a quienes ingresen directamente a la cementera. Construcción, metalmecánica, mantenimiento electromecánico, transporte de carga, extracción y movimiento de materiales, seguridad industrial, servicios y proveeduría pueden recibir una derrama adicional.
Dentro del mismo paquete destaca la inversión anunciada de más de mil millones de pesos para modernizar el Hospital Cruz Azul en Tula, con quirófanos inteligentes, terapia intensiva, banco de sangre y una torre de consultorios. Este proyecto incorpora otro tipo de demanda laboral: médicos especialistas, enfermería, técnicos de laboratorio e imagenología, ingeniería biomédica, administración hospitalaria, mantenimiento y servicios generales.
El empleo ya no depende solamente de Pemex y Cruz Azul
El dato quizá más importante para analizar el futuro laboral de la región es que el crecimiento comienza a extenderse por todo el corredor. El octavo paquete de inversiones anunciado por el Gobierno de Hidalgo comprende 16 proyectos por 8 mil 85 millones de pesos y 5 mil 574 empleos directos e indirectos en la entidad. Una parte significativa está localizada precisamente alrededor de Tula.
En Atotonilco de Tula, Voltran WEG Group anunció una inversión de 657 millones de pesos y alrededor de 330 empleos, mientras Oriental Yuhong contempla 360 millones y unos 300 puestos de trabajo. En Atitalaquia, Pakmary proyecta una planta de concreto, asfaltos y emulsiones, con una inversión inicial de 20 millones de pesos y 10 empleos directos, aunque su importancia también radica en la cadena de proveedores y servicios industriales que acompaña este tipo de operaciones.
Tepeji del Río constituye otro polo relevante. Arteche North America anunció una ampliación de 377 millones de pesos asociada con 922 empleos; Coatresa de México proyectó 98 millones de pesos y alrededor de cuatro decenas de puestos, mientras el centro de distribución de Costco contempla una inversión adicional de mil 80 millones de pesos. En conjunto, estos proyectos amplían el mercado regional hacia manufactura eléctrica, tratamiento industrial, almacenamiento, distribución y logística.
La zona dispone además de una infraestructura empresarial que favorece este fenómeno: el «Parque Industrial Atitalaquia» concentra actividades manufactureras; «Corporativo UNNE» mantiene una presencia importante en transporte de carga desde Tula, y la,»Terminal Intermodal Logística de Hidalgo TILH» forma parte de la infraestructura logística de Atotonilco de Tula. Su existencia no significa necesariamente que todas estén contratando actualmente, pero sí muestra la diversidad de actividades económicas que rodean al corredor.
¿Qué perfiles tienen ahora mayores oportunidades?
La fotografía que dejan las inversiones permite identificar un cambio interesante. El mercado regional necesita cada vez menos exclusivamente “mano de obra” genérica y más mano de obra especializada. Los perfiles con mejores perspectivas son técnicos electromecánicos, electricistas industriales, soldadores, paileros, tuberos, instrumentistas, mecánicos industriales, operadores de maquinaria pesada y montacargas, choferes de carga, especialistas en seguridad e higiene, mantenimiento industrial y control de calidad.
En el nivel profesional crecen las oportunidades para ingeniería industrial, mecánica, eléctrica, química, civil, logística y ambiental, así como administración de operaciones y supervisión de proyectos. A ellos se sumarán perfiles sanitarios conforme avance la modernización hospitalaria de Cruz Azul.
Hay una razón estructural: Tula, Atitalaquia, Atotonilco y Tepeji están formando un corredor en el que coinciden energía, cemento, construcción, manufactura, transporte y logística. No todas las vacantes serán permanentes —una parte importante de las obras industriales genera empleo eventual—, pero la concentración simultánea de proyectos aumenta las posibilidades de que un trabajador especializado pueda enlazar contratos entre diferentes empresas.
La paradoja: mucho trabajo potencial, pero todavía demasiada informalidad
El optimismo debe matizarse. Hidalgo conserva una informalidad laboral superior al 70 por ciento, mientras que el salario promedio mensual reportado para el primer trimestre de 2026 fue de aproximadamente 7 mil 50 pesos; entre trabajadores formales alcanzó alrededor de 10 mil 300 pesos, frente a 5 mil 750 pesos entre los informales.
Por ello, la verdadera medida del repunte de Tula no será únicamente contar cuántas personas entran a una obra durante algunos meses. El indicador fundamental será cuántos empleos formales, especializados y permanentes quedan instalados cuando terminen las construcciones.
La coyuntura, sin embargo, es difícil de ignorar. Pemex vuelve a demandar personal y activa a sus contratistas; Cruz Azul plantea una inversión multimillonaria y miles de empleos directos e indirectos; Atotonilco incorpora nuevas plantas industriales; Atitalaquia mantiene su vocación manufacturera y Tepeji fortalece manufactura y logística. Tan sólo Voltran WEG, Oriental Yuhong y Arteche representan alrededor de 1,550 empleos anunciados entre Atotonilco y Tepeji, sin contabilizar el resto de los proyectos.
Después de años en los que la conversación económica de Tula estuvo marcada por cierres, conflictos laborales e incertidumbre industrial, el problema que comienza a dibujarse puede ser distinto: contar con suficientes trabajadores capacitados para atender simultáneamente la demanda de Pemex, Cruz Azul, construcción, manufactura y logística. Si las inversiones anunciadas se concretan y las contrataciones privilegian a la población regional, Tula podría estar frente a uno de sus ciclos de generación de empleo más importantes de los últimos años.






