
La canícula 2026 avanza sobre gran parte del territorio mexicano en un contexto climático excepcional marcado por el fenómeno de El Súper Niño, que ha intensificado tanto las temperaturas como la variabilidad atmosférica.
En regiones del norte y centro del país, los termómetros han superado los 40 grados, provocando golpes de calor, deshidratación y un aumento en los incendios de pastizales.
Autoridades de salud han reiterado la importancia de evitar la exposición prolongada al sol, mantenerse hidratado y extremar cuidados en niñas, niños y personas mayores, quienes son los más vulnerables ante este periodo de calor extremo.
Paradójicamente, mientras algunas zonas enfrentan sequedad y temperaturas sofocantes, otras regiones del sur y sureste registran lluvias intensas y tormentas derivadas de la interacción entre la canícula y El Súper Niño.
Este contraste ha generado inundaciones repentinas, deslaves y afectaciones en comunidades rurales, evidenciando la complejidad del fenómeno climático que atraviesa el país.
Especialistas advierten que esta combinación de calor extremo y precipitaciones atípicas podría prolongarse durante las próximas semanas, por lo que recomiendan mantenerse atentos a los avisos meteorológicos.
La canícula de este año no solo está dejando impactos inmediatos en la salud y la infraestructura, sino que también plantea desafíos para la agricultura y el suministro de agua.
Cultivos sensibles al estrés hídrico, como maíz y frijol, enfrentan riesgos por la falta de humedad en algunas zonas, mientras que en otras el exceso de lluvia amenaza con pérdidas por inundación.
En este escenario, autoridades y comunidades trabajan de manera coordinada para mitigar daños y reforzar medidas de prevención ante un verano que, bajo la influencia de El Súper Niño, está mostrando una intensidad poco habitual.
El gobierno de Hidalgo ha anunciado una serie de acciones para enfrentar tanto las lluvias intensas como los periodos de calor extremo que caracterizan esta temporada, influida por el fenómeno de El Niño.
La estrategia estatal se centra en la prevención, el monitoreo permanente y la gestión de riesgos, con vigilancia continua de las condiciones meteorológicas y alertamientos oportunos para la población.
Entre las medidas destacan la actualización de los atlas de riesgo y mapas de peligro, incorporando escenarios específicos de sequía e inundación para mejorar la capacidad de respuesta de las autoridades.
Además, el gobierno ha fortalecido las brigadas comunitarias y municipales de Protección Civil para atender incendios forestales, lluvias intensas, deslaves e inundaciones.
Estas brigadas ya han intervenido en afectaciones recientes en municipios como Tulancingo y Tlanchinol. También se han atendido incrementos en niveles de lagunas y se mantiene vigilancia sobre ríos y arroyos ante posibles desbordamientos.
La administración estatal ha reiterado el llamado a la población para mantenerse informada a través de canales oficiales y participar activamente en las acciones de prevención.





