Cruz Azul Hidalgo: la urgente reconciliación

0

La historia de la Cooperativa Cruz Azul es la de un gigante que, tras haber tocado el cielo como emblema de innovación, hoy se encuentra ante el espejo de su propia humanidad. La ruptura entre los hermanos Álvarez Cuevas, impulsada por intereses económicos, fue un sismo que sacudió la confianza de socios y familias, dejando al descubierto una vulnerabilidad que nadie esperaba de una institución tan sólida.

Sin embargo, en Jasso —la cuna donde todo comenzó— el dolor de la debacle debe dar paso a la esperanza del renacimiento. Se ha cumplido un ciclo crítico de diez años. Hoy, con la recuperación de la planta de Tula el 12 de febrero de 2026, el horizonte marca el inicio de una etapa de «refundación». Es el momento de que todos comprendan que la oportunidad de recuperar el brillo y el prestigio que los hizo grandes está finalmente al alcance de su mano.

Esta reconciliación es, ante todo, un imperativo económico. El núcleo cooperativista no es solo una empresa; es el motor de la región, con un impacto que puede alcanzar los 50 millones de pesos diarios para la economía local. En un estado donde el sector secundario aporta el 36.7% del PIB, la plena operatividad de Cruz Azul es vital para la estabilidad de miles de familias y el desarrollo industrial de Hidalgo.

La verdadera renovación vendrá de las actitudes, pero sobre todo de las nuevas generaciones. Son los jóvenes socios quienes heredan la responsabilidad de profesionalizar el modelo y dejar atrás los resentimientos del pasado. Si bien hay ausencias de socios queridos que aún duelen, el mejor homenaje es reconstruir una empresa transparente. Las cosas no serán como antes; pueden ser mejores si se basan en la legalidad y la unidad.

Están, de nuevo, frente a su propio origen. Este desafío solo les pertenece a ellos. La oportunidad de restaurar el honor de la Cooperativa es un llamado histórico para devolverle a Hidalgo el orgullo de su cementera. Es ahora o nunca.