El gran desafío de la 4T en México: La Armonización Federalista, Pilar de Continuidad hacia 2030

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En el México de 2026, la estabilidad del proyecto de nación no depende únicamente del liderazgo central, sino de la sincronía con los estados y municipios. La armonización de las políticas locales con las federales ha dejado de ser una opción administrativa para convertirse en una estrategia de supervivencia política ante los desafíos electorales de 2027 y 2030.

Estrategias para la Continuidad (2026-2030)

Para garantizar que el actual proyecto trascienda, es imperativo consolidar tres ejes estratégicos en este trienio:

  1. Alineación Programática y Social: Programas como «Salud Casa por Casa» y la consolidación del IMSS-Bienestar requieren que los gobiernos estatales faciliten infraestructura y padrones. Si los beneficios federales se perciben como una acción coordinada y eficiente a nivel local, el electorado ratificará el modelo en las urnas.
  2. Disciplina y Coordinación Fiscal: Con el Paquete Económico 2026 priorizando la estabilidad de la deuda (52.3% del PIB), los municipios deben fortalecer sus ingresos propios para no depender exclusivamente de las transferencias federales, protegiendo así el gasto social en años electorales.
  3. Reformas en el 2026 como Antesala al 2027: La reforma electoral prevista para 2026 será el termómetro que definirá las reglas del juego para la elección intermedia de 2027. Armonizar las normas locales con este marco es vital para evitar una judicialización que desgaste al movimiento.

Los Riesgos de la Desarticulación

El costo de no lograr esta armonización «ahora» es elevado. En 2027 se renovarán 17 gubernaturas, 30 congresos locales y los 500 escaños federales. Un desajuste hoy podría derivar en:

  • Fragmentación de la Gobernabilidad: Sin una mayoría sólida en la Cámara de Diputados tras 2027, las iniciativas clave de la presidencia quedarían paralizadas, debilitando la ruta hacia 2030.
  • Ineficiencia en Seguridad y Salud: La falta de alineación normativa entre dependencias federales y locales genera vacíos que el crimen organizado y la precariedad institucional aprovechan, minando la confianza ciudadana.
  • Riesgos Externos: Un gobierno fragmentado es más vulnerable a presiones externas, como las políticas comerciales de EE. UU. o la incertidumbre para la inversión, lo que impactaría el crecimiento en 2026 y años posteriores.

La armonización no es subordinación, sino la construcción de un frente común. Solo así se podrá transitar del éxito de un programa a la solidez de un sistema que garantice la continuidad en la próxima década.