Hidalgo y el reto de limpiar las instituciones públicas

0

Hoy Hidalgo es uno de los pocos estados del país donde la corrupción dejó de esconderse debajo del escritorio para convertirse en un tema público, denunciado y perseguido institucionalmente.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2025 del INEGI, la entidad registró una prevalencia de corrupción de 21 mil 452 personas por cada 100 mil habitantes, indicador que refleja también una mayor visibilización y denuncia de conductas indebidas que durante años permanecieron normalizadas.

Al respecto, Álvaro Bardales, titular de la Secretaría de Contraloría, destacó que existe una diferencia importante entre la “corrupción detectada y combatida” y la “corrupción tolerada o invisibilizada”, ya que cuando un gobierno fortalece mecanismos de denuncia, sanciona irregularidades y coloca el tema en el centro de la agenda pública, aumenta la identificación ciudadana de prácticas indebidas.

En ese sentido, puntualizó que el gobierno de Hidalgo mantiene una política de combate frontal a la corrupción sin precedente en la entidad, impulsada desde el inicio de la administración del gobernador Julio Menchaca Salazar.

Como parte de esta estrategia, se han presentado más de 90 denuncias penales, además de concretarse una recuperación histórica de recursos públicos, inhabilitaciones administrativas, fortalecimiento del control interno, auditorías directas a municipios, vigilancia ciudadana en obra pública y modernización tecnológica para la fiscalización en tiempo real.

Asimismo, servidores públicos y expresidentes municipales han sido vinculados a proceso, reafirmando el compromiso institucional de aplicar consecuencias legales reales contra actos de corrupción.

El funcionario subrayó que gran parte de los indicadores de percepción y prevalencia están relacionados con experiencias cotidianas en trámites, servicios municipales, tránsito, ventanillas y actuaciones individuales de servidores públicos, por lo que el reto también implica continuar fortaleciendo la cultura de la legalidad y la ética pública en todos los niveles de gobierno.

Por ello, la administración estatal continuará impulsando el Modelo Hidalgo Honesto, sustentado en control preventivo y correctivo, participación ciudadana, laboratorios de control de calidad, digitalización gubernamental, transparencia y sanciones efectivas.

“El combate a la corrupción no se limita a castigar prácticas del pasado; también busca reducir la corrupción cotidiana que afecta directamente a las y los ciudadanos en su vida diaria”, reiteró Bardales.

Bajo la premisa de que la corrupción no se combate ocultándola sino enfrentándola, denunciándola y sancionándola, el estado refrenda su compromiso de consolidar instituciones más transparentes, cercanas y confiables para la ciudadanía.