TULA, A 50 DÍAS: DIEZ PERSONAJES DE LA INUNDACIÓN

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Alrededor de las seis de la tarde del lunes 6 de septiembre de 2021 comenzó a precipitarse cada vez con mayor fuerza la lluvia sobre la ciudad de Tula de Allende, en el estado de Hidalgo. Es temporada.

Desde días antes, en la zona metropolitana de la Ciudad de México se habían registrado lluvias intensas, atípicas, que causaron en el estado de México inundaciones, desbordamientos, reblandecimiento de tierra y desgajamientos.

El domingo 29 de agosto, en Tlalnepantla, la corriente arrastró a una pareja que iba a bordo de una motocicleta; Ana Karen, quien viajaba con su novio, fue llevada por la corriente río abajo. Su cuerpo fue encontrado días después sin vida, el 1 de septiembre en las aguas negras de la presa Endhó en Tula.

Nadie tomó en serio ese aviso de las dimensiones de la tragedia que estaba por venir.  

Así que las lluvias intensas tomaron por sorpresa a todos en la noche del lunes 6 y en la madrugada del martes 7 de septiembre.

Desde ese día hasta ahora, estos son los diez personajes más relevantes que han sido protagonistas de los hechos.

La población. Habitantes de casas y empleados o encargados de negocios fueron el personaje principal de la inundación. A medida que los niveles de agua crecían, poco a poco fueron desalojando espacios. Algunos no pudieron o no quisieron hacerlo a tiempo y debieron pasar el aciago momento que se prolongó hasta la desesperación, en las plantas altas o en las azoteas. Los propios habitantes entraron antes que nadie a salvar vidas, a mover escombros, a dar alimento a los voluntarios… Auténticos héroes y heroínas.

Fernando Alfonso. Periodista. Documentó en una transmisión en vivo desde el minuto cero, en la zona cero, la evolución de los hechos. Su trabajo periodístico en cobertura desde el lugar, fotografía y video, son parte del acervo histórico de la tragedia, una dolorosa experiencia que en cualquier momento se puede repetir.

Médicos y enfermeras. El personal a cargo de los pacientes y de las instalaciones en los hospitales, particularmente el del IMSS, vivió -sobrevivió- momentos de auténtico miedo a la muerte, con entereza y profesionalismo actuaron para salvar la circunstancia, mientras la ayuda tardó una verdadera eternidad en llegar. Los pacientes no resistieron. Fue la muestra más cruda del drama: 17 muertes.

Sanitarios Villadonga Trejo. Poco a poco, a medida que la situación se hacía más complicada, mientras la crisis se apoderaba de la población afectada y las redes sociales se llenaban de múltiples mensajes en todos los sentidos, Danubio Villadonga Trejo se convirtió en una especie de súper héroe local, desplegó todos los recursos a su alcance, lo mismo para llevar ayuda y rescate que para llevar alimento o informar en tiempo real sobre el estado de las cosas.

Cuerpos de rescate. Marinos, soldados, bomberos, policías, rescatistas, voluntarios, un auténtico ejército en marcha dentro de los tiempos violentos, yendo y viniendo para todas partes, tripulando unidades que solo veíamos en las películas, ahí cerca, muy cerca, de la gente dolida, desorientada, preocupada y abandonada.  

Simón Vargas Aguilar. El secretario de gobierno de Hidalgo arribó a Tula en las primeras horas de la inundación, prácticamente se quedó a vivir en La Ciudad de Los Atlantes durante los diez días más críticos de la desgracia. Encabezó los trabajos coordinados para atender la emergencia y hacer que la ayuda fuera efectiva.    

Manuel Hernández Badillo. El presidente municipal de Tula enfrentó desde esa noche la que muy bien puede ser la más dura prueba de su vida pública; estuvo sometido a toda clase de presiones y en forma gradual fue tomando el control de su espacio dentro de la operación estratégica para hacer frente a la debacle.

Omar Fayad Meneses. El gobernador del estado de Hidalgo navegó -y cayó accidentalmente- en las aguas putrefactas de la inundación, dentro de las varias visitas de supervisión que realizó para anunciar las acciones y medidas adoptadas en cuanto a las pérdidas; destacó la gestión de apoyos gubernamentales para traslado aéreo con sus homólogos de la Ciudad de México y del Estado de México.  

Noé Paredes Meza. Ante el vacío de figuras con credibilidad que pudieran reforzar la estabilidad emocional de la población, angustiada por el tamaño de las pérdidas y por la desesperanza, el empresario y activista social traspasó las barreras de sus críticos, aportó recursos humanos y técnicos para recuperar la marcha de la ciudad y abrió un amplio frente de lucha en pro de las causas de los afectados, como de todos los pobladores de la región. Ha ido lejos.

Prensa. Los directivos y trabajadores de los medios de comunicación, impresos, electrónicos y digitales, unos primero y otros después, han ido configurando una destacada fuerza social, abiertos a todas las formas posibles de expresión libre; una prensa madura, competitiva, que avanzó en espacios nacionales e internacionales.  

Junto con los que sí estuvieron, también se convirtieron en personajes de la inundación aquellos quienes no estuvieron, por la razón que sea; los grandes ausentes:

Andrés Manuel López Obrador. A diferencia de lo que ocurrió el 19 de enero de 2019, cuando acudió en compañía de varios secretarios del gabinete federal para atender la explosión del ducto de combustible que dejó 137 muertos, el presidente de la República no ha acudido a la ciudad de Tula y, en opinión de muchos, hubiera sido deseable que estuviera presente, pues el hospital del IMSS en donde perecieron 17 personas la noche de la tragedia, es una instalación federal.

Abraham Mendoza Zenteno. El delegado de los programas sociales federales cumplió al dar seguimiento al caso de su tierra natal, en el barrio de su infancia, conforme a la tónica presidencial, a distancia. De oídas. Cincuenta días después de la inundación provocada, ni sus luces.

En resumen, no hay un resultado pericial sobre las causas de la inundación que sirva para fincar responsabilidad de algún servidor público, no se conoce el estatus de las carpetas de investigación iniciadas por las muertes de las 17 personas en el IMSS, no hay claridad en los montos estimados de los daños, no hay precisión en la cantidad que se destinará en el presupuesto federal 2022 para resolver las causas de las inminentes inundaciones a Tula en las siguientes temporadas de lluvias.

50 días, 50 olvidos, 50 desdenes.