¿YA TRAEN LÍNEA O BENDICIÓN? LA CARRERA ANTICIPADA POR EL PODER EN HIDALGO

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¿Existe una «cargada» morenista para impulsar a determinados aspirantes o cada quien se mueve por cuenta propia? La creciente actividad política en Tula–Tepeji abre interrogantes dentro y fuera de Morena.

Todavía faltan varios meses para las elecciones de 2027, pero en Hidalgo, particularmente en la región Tula–Tepeji, la competencia política parece haber comenzado.

Aspirantes a diputaciones federales, diputaciones locales y presidencias municipales intensifican su presencia pública, multiplican reuniones, aparecen en actividades comunitarias y difunden mensajes cuidadosamente elaborados en redes sociales. Fotografías, videos, publicaciones patrocinadas y expresiones de cercanía con la ciudadanía forman parte de una estrategia de posicionamiento que difícilmente pasa inadvertida.

Sin embargo, detrás de esta creciente movilización surge una pregunta que comienza a plantearse entre morenistas y no morenistas: ¿quién les dio luz verde? ¿Algunos aspirantes ya traen línea, cuentan con la bendición de determinados grupos políticos o estamos ante una cargada para favorecer a unos y dejar fuera a otros?

El cuestionamiento cobra relevancia porque Morena ya puso en marcha sus procesos internos para definir coordinaciones distritales federales y municipales, figuras que, aunque formalmente tienen responsabilidades de organización partidista, también son observadas como posibles antesalas de las candidaturas. En ese escenario, no resulta extraño que quienes aspiran a un cargo busquen ganar presencia, construir estructuras y posicionar su imagen antes de que lleguen las definiciones.

Lo que genera interrogantes es que no todos parecen moverse de la misma manera. Mientras algunos mantienen un perfil discreto, otros despliegan una intensa actividad mediática y territorial. ¿Se trata simplemente de diferencias en capacidad de organización, recursos y estrategia personal? ¿O existen señales de respaldo desde espacios de poder que todavía no se hacen públicas? ¿Quiénes caminan por iniciativa propia y quiénes podrían estar recibiendo algún tipo de impulso político?

En Tula de Allende, Tepeji del Río y los municipios de la región, estas preguntas adquieren especial interés por la competencia que se perfila para los distintos cargos de elección popular. La aparición recurrente de determinados personajes en publicaciones, reuniones y actos públicos alimenta interpretaciones sobre posibles acuerdos anticipados, aunque por sí sola no constituye evidencia de que tales acuerdos existan.

También hay otro asunto que merece atención: ¿dónde termina el legítimo derecho de cualquier ciudadano a expresar sus aspiraciones políticas y dónde comienza una estrategia de promoción electoral anticipada? La diferencia no es menor, especialmente cuando participan servidores públicos o cuando surgen dudas sobre el origen de los recursos utilizados para difundir mensajes e imágenes.

Por supuesto, la intensidad de una campaña digital no demuestra que exista una candidatura asegurada. Tampoco el respaldo de un grupo político significa necesariamente una imposición. Pero la transparencia de los procedimientos internos, la equidad entre quienes aspiran y la claridad sobre los apoyos recibidos son elementos fundamentales para evitar suspicacias.

La interrogante no es exclusiva de Morena. También alcanza a los partidos opositores y a quienes buscan abrirse paso fuera de las estructuras tradicionales. Sin embargo, por su presencia política y los procesos internos que ya desarrolla, buena parte de la atención se concentra en el partido guinda.

A estas alturas, nadie tendría por qué impedir que los aspirantes recorran las comunidades, presenten propuestas o construyan relaciones con la ciudadanía. Lo que sí resulta legítimo es preguntar si todos están compitiendo bajo las mismas condiciones y si las decisiones se tomarán mediante procedimientos verificables o a partir de acuerdos previamente construidos.

Porque una cosa es levantar la mano para participar y otra muy distinta sería hacerlo con la certeza de que alguien, desde arriba, ya levantó la mano por ellos.

La pregunta queda abierta: ¿estamos presenciando una competencia auténtica por las candidaturas de 2027 o el comienzo de una cargada política cuyos beneficiarios todavía no se anuncian públicamente?

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Fernando Ávila Báez
Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM. Especialista en Análisis Político para la Comunicación Social, Diplomado por la Fundación Manuel Buendía y por el Centro Internacional de Investigación Política y Desarrollo Estratégico (CIIPDE). Maestro en Educación (Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación) por la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID). Doctor Honoris Causa por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa (CIHCE). Locutor de radio y televisión certificado por la SEP. Medalla “Luis M. Farías” 2018 de la Asociación Nacional de Locutores de México (ANLM) por 25 años de locución profesional. Capacitador externo registrado ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Capacitador certificado por el CONOCER. Autor de los libros Manual de Comunicación Práctica y Comunicación Para Líderes. Ha sido profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y en otras instituciones universitarias. Es Director General del Instituto Comunicación Para Líderes, (Consultoría en Imagen Pública y Comunicación Social). Imparte seminarios, cursos, talleres y conferencias sobre temas de educación, comunicación y desarrollo humano (motivación, liderazgo, toma de decisiones, solución de conflictos, integración grupal, equipos de alto rendimiento).