EL FACTOR DINERO EN LA POLÍTICA

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Por: Héctor Tovar Rodríguez

«Nada ha hecho tanto mal a la vida política de los pueblos, que el dinero con malos hombres»

El dinero ha amputado los sueños de muchos jóvenes y de muchos ciudadanos que gozan de una impecable honestidad y capacidad; pero se les ha hecho creer que no hay oportunidad, ni posibilidad de ciertos logros, si no se tiene el dinero.

El dinero ha comprado dirigentes para otorgar candidaturas, aunque se sea el peor candidato.

El dinero ha colocado a los peores perfiles en los lugares más honorables. El dinero puede colocar a los hombres más ruines y avaros en lugares que ameritan tanta honra.

Con el dinero se han comprado voluntades y ello ha degenerado a la sociedad hasta llevarla a que esa práctica sea una supuesta «normalidad» de la política, en un intercambio de intereses con necesidades, donde se reciben migajas a cambio de dar poder.

¿Qué pasaría si las campañas políticas se llevaran con absoluta honestidad? Con gente que debata, discuta y genere ideas, propositiva, que sus perfiles o aspirantes gocen de una entereza de conocimiento y amor por su tierra.

¿Qué pasaría si las campañas fueran únicamente de propuestas? de enfrentamientos de intelectualidad, con proyectos de bienestar, desarrollo, que fueran de convicciones y que los dineros o billetes pasaran a segundo término.

Quizás a través del tiempo se podría generar una sociedad más sana, culta, una sociedad participativa, propositiva, más exigente.

Seríamos un municipio sobresaliente por la forma en la que pensamos y elegimos a nuestros dirigentes, seríamos un municipio ejemplar, un pueblo orgulloso, una sociedad honorable, a la altura de lo que estamos predestinados a ser.

Estoy convencido que en algún momento se ganará alguna campaña política sin el exclusivo factor dinero.

Haciendo a un lado prácticas que laceran la vida de nuestra sociedad, desprendiéndonos y liberando nuestras mentes para ser representados dignamente por proyectos de honestidad.

Con capacidad, compromiso; con ideas, junto con un respaldo de gente que coincida en que la educación, la cultura, los valores, la voluntad, y que -junto con la virtud- son las cosas que cambian de raíz a una sociedad y sin duda conquistan mucho más allá que el dinero.

Hacia allá iría el primer acto verdadero de política sana, ganar por amor a nuestra tierra, ganar por honestidad, ganar por capacidad, ganar por propuestas.

Ganar por integridad. Así, no solo quedarían los más adinerados, sino los más aptos y eso sería el primer gran cambio y logro para la organización de nuestros municipios. Haber generado esa evolución de pensamiento, aplastando sanamente al factor dinero.