LA CRISIS OCUPACIONAL EN LA ETAPA ADULTA.

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Dentro de los requisitos de las vacantes en el campo laboral siempre figura un apartado de edad mínima y máxima aceptable para cierto puesto.

Ante este requisito la población perteneciente a la tercera edad es la que se ve más afectada pues les niegan un contrato laboral solo por ser adultos mayores.

Muchos han tenido que acogerse a los programas sociales gubernamentales para poder recibir algún tipo de ayuda.

De acuerdo con el reciente acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación, el monto de la pensión del Programa Bienestar 2021 consiste en un apoyo de $2,550 pesos bimestrales para adultos mayores o $1,275 pesos al mes.

Sin embargo, la mayoría de los adultos mayores no cuentan con una pensión pues no tuvieron empleos estables o se dedicaron al comercio informal y al no poder continuar con ese estilo de vida por las complicaciones que se presentan con la edad o al ser despedidos para remplazarlos con un empleado más joven, se ven obligados a trabajar como empacadores en tiendas comerciales donde no reciben ningún tipo de seguro médico y mucho menos las prestaciones que marca la ley.

Se estima que en México existen más de 10 mil adultos mayores trabajando como “cerillos”, con un sueldo de entre 80 y 200 pesos por día, dependiendo de las propinas ya que muchas de las tiendas que “contratan” a estas personas no les dan un sueldo fijo.

A pesar de que algunas de las empresas que tienen a adultos mayores trabajando como empacadores en sus instalaciones no les brindan un contrato laboral, seguro médico o de vida, prestaciones, y a veces tampoco sueldo, existen testimonios de trabajadores que han explicado que sí les exigen una jornada laboral de 8 horas, que no pueden faltar más de dos días al mes por ninguna circunstancia pues si lo hacen son dados de baja y que, además, deben comprar con su propio dinero los uniformes de la empresa en la que trabajan.

Con todo y eso, a los adultos mayores que se emplean como empacadores, la pandemia les ha afectado en su opción laboral -independiente de que muchos de ellos fueron contagiados de COVID-19, fueron hospitalizados o fallecieron-, pues ante los cambios en los hábitos de los consumidores.

Por un lado, la aplicación de la normativa ha llevado a los supermercados a dejar de dar bolsas para la mercancía; los consumidores, por su parte, prefieren que terceros no toquen sus mercancías por miedo al contagio, además de que llevan sus propias bolsas reciclables, con lo que se evita la intervención de los “cerillos”.

Walmart, la cadena de supermercados más grande del país, recordó que en diciembre de 2020 había notificado al Instituto de las Personas Adultas Mayores que el acuerdo suscrito entre ambas partes para dar oportunidad laboral a las personas de la tercera edad no sería renovado.

Para alimentar el dramático espectáculo de la vida real, grupos de adultos mayores han realizado manifestaciones en diversas ciudades para pedir atención a la crisis laboral en el sector. Otros, de plano, han salido a las calles a pedir limosna.