Tula: ¿Hacia dónde va la conversación política y digital?

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Por Fernando Ávila Báez

Intencionadamente o no, los actores de la vida pública del municipio de Tula de Allende, Hidalgo, México, desarrollan una agenda por demás confusa.

Entiéndase por actores de la vida pública funcionarios gubernamentales, liderazgos sectoriales o gremiales, figuras públicas (incluidos los aspirantes a cargos de elección en 2024).  

Así lo están comunicando y, aunque cada paso esté calculado y cada cual le esté sacando beneficios para sí, parecen ir en el sentido contrario a lo que quisieran, a lo que necesitan o a lo que de ellos espera la población.

Los responsables de las instituciones estatales y federales han tenido que entrar al quite y venir a territorio local, en la ausencia simbólica del gobierno local, a marcar el rumbo.

El secretario de gobierno, Guillermo Olivares Reyna, acudió a una audiencia pública en el occidental poblado de Michimaloya para reafirmar la cercanía de la administración estatal morenista con las comunidades tradicionalmente marginadas. El edil andaba de viaje.  

La administración estatal, hoy bajo los colores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y con el liderato de Julio Menchaca, celebró en semanas recientes un año de la victoria electoral que le llevó a la gubernatura.

Este fenómeno político que ha marcado el fin de casi cien años de gobiernos emanados de un mismo partido ha conseguido el efecto colateral de desmantelar prácticamente al PRI, su antecesor.

Con la debacle tricolor ha venido la orfandad para algunos líderes con pequeños bastiones locales, como es el caso de Tula, donde la sucesión en el ayuntamiento se adelantó.

Los aspirantes dentro de Morena, que en Tula tienen tres principales expresiones, se han visto contagiados por el propio apresuramiento del proceso de selección de su candidato a la presidencia de la República y andan francamente en una “campaña técnica”, consistente en montarse legalmente sobre las estructuras gubernamentales para posicionar liderazgos.

De esta manera, las contiendas internas de facto que se libran dentro del morenismo para el Senado, para las cámaras de diputados (la federal y la local), y para los ayuntamientos, tienen colocados en varios carriles a los mismos contendientes.

En síntesis, hay varios de ellos que están “amarrados”, pues si no quedan en una quedarán en la otra o en la otra.

Es el caso de Efraín Pedraza, Tania Valdez, Abraham Mendoza, Cristhian Martínez, Octavio Magaña, Sharon Macotela.

Por su parte, en la muy menguada oposición estatal, algunos de los huérfanos se han acogido en el nuevo Grupo Plural Independiente liderado por el exgobernador Omar Fayad, de quien se había dicho que sería embajador en Israel y sobre lo cual no se ha vuelto a decir nada, pues la realidad superó pronto a las especulaciones.

Lo real es que, embajador o no, el exmandatario ha querido arreglar sus cuentas políticas pendientes en la entidad y con la dirigencia nacional del PRI, la que le cerró el paso cuando quiso pertenecer al consejo nacional, y renunció.

La dupla Alejandro Moreno-Carolina Viggiano, hidalguense, acusada de apropiarse de ese partido, fue criticada en sus formas por un grupo de senadores encabezados por el ex gobernador hidalguense y ex secretario de gobernación federal Miguel Ángel Osorio Chong, y renunciaron.

Lo curioso es que, tanto Omar Fayad como Miguel Ángel Osorio, más sus huestes -del tamaño que sean, que incluyen diputados locales y presidentes municipales aún en funciones- están sentados a la mesa con Dante Delgado y su incorporación al partido naranja es inminente, con lo que asegurarían posiciones de poder en los cuadros que surjan de las elecciones de junio de 2024 para el siguiente sexenio.

De muy poco ha servido la reacción de los líderes nacionales formales del tricolor, tanto al operar los relevos en la entidad como al posicionarse frente a la desbandada nacional, sobre todo porque en la escasez de figuras dentro del recién creado Frente Amplio por México, ha tenido que ser otra figura femenina hidalguense la que ha entrado a sacar las papas del fuego.

La irrupción de Xóchitl Gálvez cambió el panorama: desplazó absolutamente a todos los aspirantes presidenciales del PAN, PRI y PRD, se posicionó al frente del movimiento oposicionista con la bandera de la sociedad civil.

Ante esto, la política de la pequeña ciudad de Tula está en shock.

Quienes pertenecen de lleno a las filas morenistas navegan en aguas tranquilas y sonríen con la confianza que da la ventaja; ya sabemos que no necesariamente sus candidatos ganarán en forma automática por el Efecto Menchaca o por el Efecto López Obrador, tendrán que trabajar duro para ganar sus elecciones.   

Pero quienes pertenecen a los partidos ahora integrantes del Frente Amplio por México y quienes han surgido a la escena política provenientes de organizaciones civiles, están literalmente acorralados.

El presidente municipal, quien ha invertido mucho en su anhelo de ser candidato por el PRD a senador, es sujeto de una denuncia por peculado y, sin embargo, desarrolla cumplidamente y como si nada una agenda obsesionada en la llamativa portada de un libro que no tiene contenido. Los tiempos, los espacios y los argumentos de su discurso se agotaron.

El alcalde se quedó sin un solo chance de incidir u operar su propia sucesión, su gran figura, su apuesta no solo quedó corta sino que ya ha comenzado a andar a salto de mata como ha sido en otros tiempos.

Muy probablemente el edil saliente no tendrá quien le defienda en el cabildo que deberá suceder al actual, cuyos síndicos y regidores muy bien se ganaron a pulso el sitio como la peor asamblea de la historia, y eso que entre ellos hay tres que pudieron haber sido presidentes municipales y uno que ya lo fue.

Los hechos (la crisis electoral, la desbandada, la reconfiguración) dejan como únicos nombres para contender por el PRI a la alcaldía a Reyna Monroy Barrera y a Miguel Ángel Sauviñón, no más.

Un exiguo PAN manipulado por el ex presidente municipal Isidro Romero Alcántara mantendría en la línea a Jesús Medina García, forzaría un lugar para su sobrina Yanick Romero sobre quien pesa la responsabilidad de las irregularidades detectadas en la cuenta pública y le haría el juego a la intención de su protegido al avalar un posible espacio para el aún tesorero Javier Serrano López.

Su carta más fuerte, el médico dirigente sindical y presidente municipal suplente desplazado de la secretaría general municipal Mario Guzmán Badillo es hoy aspirante en Morena, muy seguramente su nombre aparecerá en la boleta de las elecciones municipales de Tula en 2024 y estará en la asamblea entrante.  

El PRD tuvo la suerte de contar con dos presidentes municipales en la historia de Tula, ambos están hoy en el cabildo, Ricardo Baptista como regidor y el propio alcalde que está a unos meses de entregar legalmente la estafeta; quizá sea la última oportunidad que haya tenido el Partido del Sol Azteca en la vida institucional de La Ciudad de Los Atlantes.

La sociedad civil, luego de muchos esfuerzos e incontables peripecias, ha conseguido colocar en la contienda por la presidencia municipal de Tula a dos personajes: Noe Paredes Meza y Danubio Trejo Villadonga.

Dos empresarios quienes, tras varias etapas de escarceos, se han aliado bajo la bandera de la defensa de los intereses de la población no política, civil, frente a los agravios actuales e históricos que los gobiernos han infligido a los grupos sociales dejándolos sin voz y sí utilizando sus votos.

El propio Danubio, por ahora sin partido político, más Berenice Pecina o Mariela Luna Paredes, ex candidata a diputada federal (ambas de las primeras renunciantes al PRI), podrían ser las posiciones que gane la sociedad civil dentro de la asamblea municipal, si logran brincar con éxito el proceso de ser candidatas y de ganar sus correspondientes elecciones.

La figura del empresario Paredes Meza cobró relevancia, se ha sostenido, mantiene un ritmo de promoción mixta que combina sus marcas empresariales con las causas sociales y con su proyecto político.

Esta mezcla le ha abierto las puertas de un modo que no tiene precedente en diversos escenarios de poder y sigue siendo considerado entre las posibilidades para alcanzar la presidencia municipal; cada vez cobra más fuerza y sentido su probable postulación como candidato por Movimiento Ciudadano.

Está por entrar a la parte más intrincada de la ruta, pues depende del rumbo que cobren los acontecimientos nacionales y estatales. Su amigo Miguel Ángel Osorio Chong está por definir si se viste de naranja y eso podría inclinar definitivamente la balanza para que, por fin, Paredes Meza tenga un carril en donde competir por el gobierno municipal.

Pero a los ojos del hombre común, de la mujer común, las formas en que están comunicando no corresponde a las pretensiones reales y parece, es claro, que no llena las expectativas de una masa potencialmente electora, que muy pronto tendrá que decantarse.  

Si bien el público se entretiene en las apariencias humorísticas de las redes sociales, cierto es que los bots no votan y que hoy urgen discursos de contenido y compromiso que prendan el interés de los que, a la hora de votar, casi siempre le echan una pensadita previa. Esos constituyen la mayoría.

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