2026: un año marcado por la furia de la naturaleza

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De Nepal a Venezuela, terremotos, inundaciones, incendios y olas de calor han dejado miles de muertos y pérdidas multimillonarias durante los primeros ocho meses del año.

El verano de 2026 ha concentrado algunas de las imágenes más dramáticas del año: poblaciones arrasadas por el agua en Nepal, edificios derrumbados en Venezuela y Colombia, incendios forestales, tifones y temperaturas extremas. Tan sólo durante el primer semestre, las catástrofes naturales provocaron pérdidas económicas mundiales cercanas a 112 mil millones de dólares, de acuerdo con Munich Re.

Entre los diez fenómenos naturales más impactantes de 2026 destacan:

  1. La catástrofe de Nepal y el Tíbet. El colapso de un glaciar desencadenó el 26 de agosto una gigantesca corriente de agua, hielo, rocas y lodo sobre la región fronteriza. El balance continúa cambiando: al 29 de agosto se reportaban al menos 669 muertos en Nepal y siete en el Tíbet, mientras cerca de 3 mil personas permanecían desaparecidas. Edificios, carreteras, puentes y centrales eléctricas fueron arrasados. Nepal calcula que necesitará entre 4 mil y 5 mil millones de dólares para la reconstrucción.
  2. Los terremotos de Venezuela. Dos poderosos sismos de magnitud 7.2 y 7.5, ocurridos el 24 de junio, golpearon el norte del país y zonas próximas a Caracas. La OPS informó posteriormente 4,333 muertos, 16,740 heridos y 17,907 desplazados, además de daños en 38 instalaciones de salud. Una evaluación posterior del Banco Mundial calculó 19,600 millones de dólares en daños físicos directos.
  3. El terremoto de Colombia. El 10 de agosto, un sismo de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió buena parte del país. Para el 24 de agosto el balance había aumentado a 329 fallecidos y 159,924 familias afectadas, con daños calculados inicialmente en unos 9,800 millones de dólares.
  4. El terremoto de Kumamoto, Japón. El 28 de julio un movimiento de magnitud 7.1 golpeó el suroeste japonés y activó una alerta de tsunami. El saldo oficial actualizado registra 38 muertos y 368 heridos, además de 1,671 viviendas destruidas, 2,594 parcialmente colapsadas y más de 22 mil con daños menores.
  5. El terremoto de Flores, Indonesia. Un sismo de magnitud 7.7 sacudió esta isla indonesia el 14 de agosto. Al menos 51 personas murieron, decenas resultaron heridas y unas 2 mil fueron evacuadas inicialmente ante el temor de un tsunami; también hubo viviendas destruidas, deslaves, cortes eléctricos y afectaciones a las comunicaciones.
  6. Las olas de calor en Europa. El calor extremo se convirtió en una de las catástrofes menos visibles, pero potencialmente más mortales del año. Los balances provisionales de las sucesivas olas de calor del verano contabilizan al menos 35 mil muertes en exceso en poco más de la mitad del continente; Alemania, Francia y España concentran más de 25 mil. Las cifras definitivas todavía podrían aumentar.
  7. El tifón Maysak y las inundaciones en China. Las lluvias extraordinarias asociadas al tifón golpearon Guangxi en julio. El balance alcanzó al menos 159 muertos y 10 desaparecidos; más de 1.6 millones de personas resultaron afectadas y unas 320 mil fueron evacuadas o reubicadas. Sólo los desastres naturales ocurridos en China durante julio causaron pérdidas directas estimadas en 8,500 millones de dólares.
  8. El monzón en el sur de Asia. Desde finales de mayo, las lluvias estacionales han provocado inundaciones y deslaves en India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka. Antes de la gran catástrofe de Nepal de finales de agosto, los distintos episodios del monzón ya acumulaban más de 600 fallecimientos en el subcontinente.
  9. Los incendios de Australia. El año comenzó con grandes incendios forestales en Victoria y Nueva Gales del Sur. Sólo durante los primeros días de enero habían ardido más de 300 mil hectáreas en Victoria, mientras miles de bomberos combatían frentes activos, viviendas eran destruidas y decenas de miles de hogares sufrían interrupciones eléctricas.
  10. El supertifón Sinlaku en el Pacífico. En abril, uno de los ciclones tropicales más intensos del año golpeó las Islas Marianas del Norte y Guam, con vientos sostenidos cercanos a 240 kilómetros por hora. En Saipán arrancó techos, derribó postes y líneas eléctricas, volcó vehículos y dejó amplias zonas sin electricidad ni agua.

El balance todavía es provisional y 2026 no ha terminado. Sin embargo, los primeros ocho meses muestran una combinación especialmente destructiva de actividad sísmica, inundaciones, ciclones, incendios y calor extremo. No todos estos fenómenos pueden atribuirse al cambio climático —los terremotos obedecen a procesos tectónicos—, pero el calentamiento global sí puede intensificar amenazas hidrometeorológicas como las olas de calor y determinados episodios de lluvias extremas. El costo final de este año se medirá en miles de vidas, ciudades por reconstruir y decenas de miles de millones de dólares en pérdidas.