¿Como roncas, duermes?

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El sueño es una parte integral de la vida cotidiana, así como necesidad básica y biológica del organismo que permite restablecer funciones físicas y psicológicas esenciales para la supervivencia.

Cada noche, mientras dormimos, pasamos por diferentes fases de sueño que se suceden por medio de un patrón repetido a lo largo de toda la noche.

Todo lo que pasa dentro del cuerpo humano guarda un equilibrio y si éste falla, el organismo tratará por todos los medios de recuperarlo.

Uno de estos desequilibrios que habitualmente ocurre es el generar pausas al dormir, o producir sonidos de manera espontánea: en área de la medicina es considerado con el nombre de apnea del sueño obstructiva o compleja, que coloquialmente denominamos “roncar”.

El ronquido significa que una persona deja de respirar por períodos de más de 10 segundos mientras duerme.

Esta enfermedad o síndrome se caracteriza por el cierre recurrente de la vía aérea superior del tracto respiratorio, este evento nocturno se origina por una alteración de la oxigenación en la sangre.

El acto de roncar es considerado por la población en general como impertinente. Se estima que cerca del  34% de la población ronca; de este porcentaje el 13% de  las personas entre mujeres y hombres presenta un ronquido diario, el cual es indicativo de la existencia de un desorden potencialmente mortal, que aumenta el riesgo de tener problemas cardiovasculares, tanto adultos como niños pueden padecerlo.

Las vías respiratorias obstruidas crean un cierre en nuestra garganta en el que se aumenta la presión del aire.

El cuerpo intenta llevar más oxígeno a los pulmones y por eso empezamos a respirar por la boca, activando nuestras cuerdas vocales, todo esto hace vibrar los tejidos y causa sonidos.

Las personas que roncan despiertan constantemente incapacitando al cuerpo para alcanzar niveles profundos de sueño, como consecuencia se descansa poco y muchas veces esto genera dolor de cabeza, agotamiento, así como irritabilidad.

Existen diversos factores que pueden provocar obstrucciones en la respiración tales como:

El sobrepeso es una de las principales causas de los ronquidos porque las vías respiratorias están sometidas a una mayor presión en el cuello.

El alcohol y el tabaco influyen negativamente en nuestra respiración. Para dejar de roncar, elimina el consumo de estas sustancias, especialmente durante las últimas horas de la tarde.

Los somníferos y otros fármacos que actúan como relajantes para los músculos localizados en las vías respiratorias.

La postura en la que dormimos también condiciona la aparición de esos molestos sonidos nocturnos.

Cuando descansamos boca arriba, la base de la lengua cae hacia atrás, reduciendo el espacio para que pase el aire.

La obstrucción de las fosas nasales, es importante tener la nariz despejada de mucosa e hidratada cuando nos vamos a acostar.

Es posible que ronques porque tienes la mandíbula retraída. Esto se suele remediar con prótesis bucales que sujetan la mandíbula, retienen la lengua o elevan el paladar.

La apnea del sueño o roncar es un considerado un problema, pero gracias a la ciencia existen tratamientos adecuados para combatirlo.

Un método para solucionar los ronquidos consiste en utilizar todas las noches una máquina llamada CPAP, que aumenta la presión del aire en nariz y boca, previniendo que ocurra obstrucción y en consecuencia aumentando el flujo de oxígeno.

También existen dispositivos que pueden comprarse en la farmacia y que extienden las fosas nasales, haciendo innecesario que respiremos por la boca.

Al igual que las personas que tienen la amígdala o los adenoideos alargados, resultado de una reacción alérgica, se les suelen retirar o reducir con una cirugía para mejorar el flujo de aire.

Asimismo existen alternativas naturales, se pueden utilizar  antihistamínicos naturales, y de ser posible, se recomienda a la persona que acuda a realizarse pruebas de alergias, tanto a polvo y ácaros, como de alimentos.

Realizar vapores con sustancias que despejen las vías respiratorias pueden ayudarnos a lidiar con el problema y a acelerar la descontaminación de las vías respiratorias.

Una opción muy efectiva es beber un té de canela o hierbabuena alguna horas antes de dormir, ya que sus vapores capturan contaminantes en los pulmones y los ayudan a salir.

La medicina natural y la homeopatía contienen hierbas que cumplen funciones desinflamatorias y pueden auxiliar en el problema.

Otro alimento que es excelente para reducir la inflamación es la piña, rica en bromelina y además es un diurético natural.

 

Consejos que te pueden ayudar a tratar el problema que tienes por las noches, para que tu sistema respiratorio esté en condiciones y evites roncar:

  • Reduce algunos kilos: Se aliviará la constricción de la garganta. Sólo tienes que recuperar tu peso saludable, haciendo una dieta adecuada y equilibrada.
  • Realiza ejercicio: 30 minutos de actividad física moderada por día, como hacer una caminata ligera puede ayudarte a aliviar la apnea de sueño obstructiva.
  • Evita ciertos medicamentos como tranquilizantes y beber mucho alcohol.
  • Duerme de un costado o boca abajo: no duermas boca arriba porque puede causar que la lengua o el paladar blando se apoyen en la garganta y bloqueen las vías respiratorias.
  • Mantén las fosas nasales abiertas toda la noche: usa un spray nasal salino o unas bandas específicamente diseñadas para este objetivo.
  • Evita el consumo de cafeína o las cenas muy pesadas: la cafeína interfiere el ritmo normal de sueño, al igual que las grandes ingestas.
  • Respeta las horas de sueño: trata de siempre acostarte y de levantarte a la misma hora, para que el cuerpo ya esté acostumbrado. Así estarás “programado” para dormir lo suficiente cada noche, ayudando a reducir a su vez los episodios de apnea y reduciendo el cansancio.
  • Práctica yoga: este ejercicio contempla una respiración más consciente y a la vez te sirve para ampliar las fosas nasales y las vías respiratorias. Con una práctica regular se puede controlar la respiración y asegurar un paso correcto de aire tanto de adentro como de afuera de cuerpo.
  • Consume ajo: te ayudará a aliviar el agrandamiento de las amígdalas o la inflamación en el sistema respiratorio. Así podrás inhalar y exhalar con más naturalidad y comodidad.