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2019: EL PEOR MOMENTO PARA SER MUJER

2019: EL PEOR MOMENTO PARA SER MUJER

Por Fernando Alfonso Ávila Hernández.

La tarde y noche del viernes 16 de agosto de 2019, una manifestación de mujeres que protestaban por la presunta violación de una joven por parte de cuatro policías en la Ciudad de México, y que derivó en una serie de actos violentos, se convirtió en el nuevo referente del hartazgo en la sociedad mexicana; particularmente, de la irritación y el cansancio de las mujeres.

Los hechos, en los que resultaron agredidos al menos tres reporteros -entre ellos Melissa del Pozo, de Grupo Milenio– dividieron las opiniones en todo el país y agudizaron el clima de polarización social y política.

De esta manera, la justificación de unos y la condena de otros ante la agresiva demanda de justicia y seguridad para las mujeres de todo el país, se sumó a la efervescencia que prevalece en torno a la diversidad de temas públicos.

La marcha de la diamantina rosa se da cuando México se coloca entre los países más riesgosos de Latinoamérica para la seguridad de las mujeres, pues se han disparado los casos y las denuncias por acoso, abuso y feminicidio.

En 2018, de acuerdo con datos del INEGI, fueron asesinadas 3,663 mujeres. Ese número es 157% mayor que el total de 2008 y 54% más que en 2015.

En el estudio Patrones y Tendencias de los Homicidios en México, publicado por el Inegi hace tres meses, se señala que: “Al analizar los casos en los que se conoce la relación de la víctima con las personas que presumiblemente cometieron el homicidio, se encontró́ que alrededor de 40% de los homicidios de mujeres fueron cometidos por sus parejas”.

En 2017, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (Envipe), 12.9 millones de mujeres mayores de 18 años fueron víctimas de 16.8 millones de delitos.

De acuerdo con la Envipe 2018, solo 16.1% de las mujeres afirmó sentirse segura en su entidad federativa. En la Ciudad de México, el porcentaje fue 9.8%. En el Estado de México, 6.8%.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 (Endireh), 66.1% de las mujeres mayores de 15 años han sufrido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación a lo largo de su vida.

Según la misma fuente, cuatro de cada diez mujeres mayores de 15 años han sufrido, en el transcurso de su vida, al menos un incidente de violencia sexual y la tercera parte ha enfrentado algún tipo de agresión física.

9.4 millones de mujeres sufrieron en el ámbito comunitario al menos un incidente de violencia sexual en los doce meses previos al levantamiento de la encuesta. Eso equivale a una de cada cinco mujeres.

Casi 200 mil mujeres enfrentaron al menos un intento de violación en el mismo periodo y 71 mil fueron obligadas a sostener relaciones sexuales sin su consentimiento.

Considerando la identidad de los agresores, vale la pena resaltar que aproximadamente 670 mil mujeres sufrieron en los doce meses previos al levantamiento de la encuesta algún acto de violencia por parte de un agente de seguridad, policía, militar o marino.

En casi 60% de esos casos, hubo una agresión de tipo sexual (desde insultos hasta violación, pasando por manoseo o tocamientos).

El hogar tampoco ofrece mucha seguridad a las mujeres. 4.8 millones de mujeres mayores de 15 años enfrentaron al menos un incidente de violencia en su ámbito familiar en el año previo a la encuesta.

De ese total, 1.3 millones sufrieron una agresión física. Casi 600 mil recibieron patadas o golpes con el puño y más de 100 mil fueron atacadas con navaja, puñal o arma de fuego.

Hay más: 4.4 millones de mujeres de 15 años o más sufrieron abuso sexual en la infancia. De ese total, la cuarta parte (algo más de un millón de mujeres) fue violada en su etapa infantil.

De acuerdo con datos del Secretariado del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SSNSP), en los ocho meses que lleva este 2019 se han contabilizado mil 812 feminicidios en contra de mujeres y niñas del país, a lo que se suman 2 mil 586 casos de abuso sexual y mil 895 casos de violación.

Estos delitos y muestras de violencia afectan a mujeres de todas las edades, desde menores de 3 años hasta a ancianas de 70 años, quienes antes de perder la vida han presentado un registro de agresión donde se mezclan violaciones, golpes, heridas y privación de su libertad.

Los estados con más violencia feminicida en el país, en lo que va hasta julio de este año, en el que suman 448 crímenes de mujeres por su género, son: Veracruz (104 víctimas), Estado de México (42 víctimas), Puebla (31 víctimas), Chihuahua (25 víctimas), Nuevo León y Sonora (24 víctimas cada uno).

De abril del 2013, año en que se tipificó el feminicidio en Hidalgo, a febrero del 2019 se han presentado en la entidad 117 casos.

En 2018 los 20 feminicidios se registraron en los municipios de Mineral de la Reforma, Mixquiahuala, El Cardonal, Cuautepec, Tecozautla, Mineral del Monte, Tizayuca, Tepeji del Río, Chapulhuacán, Huehuetla, Tizayuca, Pachuca, Atotonilco de Tula, Zempoala, Tepeapulco y Tlanalapa.

En el Estado de Hidalgo continúas apareciendo cuerpos sin vida, algunos de ellos pertenecientes a mujeres, generalmente de personas que habrían sido asesinadas en otros lugares limítrofes con la entidad; pero igualmente han ocurrido en los meses recientes de estos 2019 crímenes violentos contra mujeres, perpetrados en la región Tula-Tepeji.

Esta es la realidad que envuelve a la marcha de la diamantina rosa y que tiene hoy nuevamente a la opinión pública mexicana confrontada entre la demanda legítima de una justicia que no llega y el peligro diario de que más mujeres sean objeto de actos violentos en los cuales pueden incluso perder la vida, por lo que hay muy poco lugar para tibiezas o para romanticismos.

 

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