LA MALINCHE, TRAICIÓN O VÍCTIMA

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Por: Rosa Ma. Castro Siller

La Malinche es un personaje importante de nuestra historia por el papel que desempeñó en La Conquista.

Desafortunadamente, un buen número de personas, al mencionarla, de inmediato relacionan su nombre con la traición; de ahí el término “malinchista”; la desprecian y desprecian su función sin conocer a fondo su vida y las circunstancias a las que se enfrentó en el transcurso de su corta vida.

Malinalli significa “hierba” en náhuatl y Malintzin es el diminutivo de Malina.

Nació entre 1496 y 1501 en Coatzacoalcos, actual estado de Veracruz, entonces límite del imperio mexica, lo cual le permitió a Malintzin hablar náhuatl desde pequeña, aparte de su idioma natal el popoluca, de origen olmeca.  

Era hija de la nobleza de su comunidad. Su padre fue tomado prisionero por los mexicas para después sacrificarlo, de ahí que Malintzin tenía desde niña una visión negativa de los mexicas.

Su mamá se volvió a casar y para darle el señorío a sus hijos varones entregó a Malintzin a unos traficantes de esclavos los cuales la llevaron a Xicalanco, un centro de comercio importante.

Ahí la compraron unos mayas chontales. Esto fue cuando ella tenía entre diez y quince años.

En 1519 los españoles, comandados por Hernán Cortés, llegaron a la península de Yucatán y poco después a la desembocadura del río Tabasco, donde Malintzin y sus amos chontales vivían.

Tras un enfrentamiento, los mayas entregaron a Hernán Cortés joyas, alimentos y 20 mujeres esclavas entre las cuales iba Malintzin, que sobresalía de entre las demás por su inteligencia y porque hablaba dos lenguas: maya y náhuatl, lo cual era de gran utilidad para los planes de Cortés.

Con él venía también un fraile llamado Jerónimo de Aguilar que hablaba maya, de tal forma que Malintzin hablaba con el fraile y éste con Hernán Cortés; y así fue como ella traducía el náhuatl al maya y el maya lo traducían al castellano.

Las esclavas fueron bautizadas, a Malitzin la nombraron Marina y la entregaron a un soldado de alto rango: Alonso Hernández Portocarrero.

Posteriormente y por la importante función que ella tenía como intérprete, papel fundamental para la posterior conquista de Tenochtitlán, la llamaron “Doña Marina”.

Malitzin tuvo un hijo con Hernán Cortés de nombre Martín, niño que le arrebataron y enviaron a España para su educación; jamás lo volvió a ver. Tiempo después fue entregada a otro capitán, Juan Jaramillo, de quien tuvo una hija, María.

Doña Marina fue una mujer inteligente y audaz que fue vendida, regalada, sometida y que no traicionó a nadie porque ella no era mexica.

Los mexicas tenían cautivas a las comunidades aledañas; al contrario, Malintzin defendió a los suyos evitando peores masacres gracias a su inteligencia y a sus negociaciones como intérprete.

Doña Marina, Malintzin o Malina, murió en 1529 durante una epidemia de sarampión, aunque hay algunos escritos que fechan su muerte en 1551. El concepto de Malinche como traidora se detonó en los años posteriores a la Independencia; sin embargo, ya se ha demostrado todo lo contrario: que fue una gran mujer y una mujer con muchas cualidades víctima de las circunstancias.