2022: UN PRESUPUESTO QUE INCENTIVA LA DEPENDENCIA Y POBREZA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

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Por: Norma Angélica Aceves García*

Durante la discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2022 (PEF 2022), fuimos testigos de que la visión de la actual administración.

Lastimosamente y sin un mínimo de reflexión la mayoría en el Congreso de la Unión, apoya esta perspectiva que es totalmente ajena a las necesidades y mayores reclamos de la sociedad.

Esa obediencia, que responde únicamente a la voluntad de una persona, evitó que se pudiera dotar a nuestro país de un presupuesto que respondiera al contexto en el que vivimos y se enfocó en apoyar mega obras, que no son urgentes, y apoyos sociales que tienen un tufo de fines electorales.

El tema de discapacidad no fue la excepción. Desde las primeras discusiones que se realizaron en comisiones, se hizo notar la necesidad de modificar el proyecto de presupuesto para invertir una mínima parte de recursos en la recuperación del “Fondo para la Accesibilidad en el Transporte Público para las Personas con Discapacidad”, para promover la movilidad de las personas.

En el fortalecimiento del “Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS)”, que es el organismo de coordinación nacional de la política pública que hoy está abandonado.

En asignar recursos al “Instituto Nacional de Desarrollo Social” para el apoyo d las organizaciones de la sociedad civil.

Así como en la creación del “Fondo de Ayudas Técnicas para las Personas con Discapacidad”, que tiene como objetivo que las entidades federativas cuenten con recursos para crear un banco de sistemas de apoyo, para lo que deberán desarrollar mecanismos de financiamiento tanto para productores y proveedores, así como para que las personas con discapacidad puedan acceder a ellos.

Estas propuestas, que representan una clara acción para la inclusión de las personas con discapacidad y que su operación en nada ponía en riesgo la ideología de dádivas del actual régimen, plasmada en el Presupuesto de Egresos.

Fueron aprobadas al interior de la Cámara de Diputados, en las opiniones que las diversas comisiones elaboraron respecto al presupuesto y que son discutidas y aprobadas, o desechadas, por quienes las integran.

Esta situación que dejaba ver una luz de que en la discusión en el Pleno pudieran ser aprobadas en beneficio de los 7 millones de personas con discapacidad que hay en el país.

La sorpresa y el desánimo llegó cuando en plena discusión del presupuesto, la bancada que representa y agrupa a la mayoría de diputadas y diputados federales, señaló que no se le movería ni una coma al Proyecto de Presupuesto entregado el 8 de septiembre de 2021 por el Presidente de la República.

Al avanzar la discusión, más abrumador resultó el desencanto, pues no sólo ninguna de las propuestas fue aceptada, sino -además- quienes en comisiones votaron a favor de la necesidad de hacer cambios en el presupuesto, en el Pleno votaron en contra.

Aún y cuando son personas con discapacidad y saben por experiencia propia lo necesario que resultaban los ajustes presupuestales para abonar a una verdadera inclusión, lo cual estoy segura que respondió a la línea dictada desde Palacio Nacional.

En tres años de la actual administración no se ha generado alguna acción que permita a las personas con discapacidad desarrollarse e incluirse en la sociedad.

El Gobierno ha basado sus esfuerzos en el programa de Pensiones para el Bienestar que no ha tenido ningún éxito y se ha limitado a ser un mecanismo que frena la inclusión y el desarrollo, que genera dependencia y, con ello, un ciclo interminable de pobreza.

Como he dicho durante más de mis 20 años en esta causa, las personas con discapacidad no buscamos dádivas, sólo exigimos que sean garantizados nuestros derechos, porque queremos desarrollo, buscar nuestras oportunidades y formar parte de cada uno de los espacios de la vida pública.

*Diputada federal. Activista por la defensa de los derechos de las personas con discapacidad.

Liderazgo y participación de las personas con discapacidad en la construcción de un mundo postcovid inclusivo, accesible y sostenible

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad se conmemora el 3 de diciembre; fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución 47/3.

El objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.

Tomando como base muchos años de trabajo de las Naciones Unidas en el área de las discapacidades, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (PDF), aprobada en 2006, ha avanzado aún más los derechos y el bienestar de estas personas en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Así mismo en otros marcos de desarrollo internacionales, como el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres, la Carta sobre la Inclusión de las Personas con Discapacidad en la Acción Humanitaria (EN), la Nueva Agenda Urbana (PDF), y la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo (EN). 

Este año 2021 el tema del Día Internacional de las Personas con Discapacidad (IDPD) es «Liderazgo y participación de las personas con discapacidad en la construcción de un mundo postcovid inclusivo, accesible y sostenible».

La inclusión de la discapacidad es condición esencial para el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad. También es una cuestión clave para cumplir con la promesa de «no dejar a nadie atrás» de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Respetar los derechos de las personas con discapacidad no es solo una cuestión de justicia, sino una inversión en nuestro futuro común.

La crisis provocada por la pandemia de COVID-19 ha agravado las desigualdades existentes y ha puesto de manifiesto el grado de exclusión y la necesidad imperiosa de incluir a las personas con discapacidad – unos mil millones de personas en el mundo. Son uno de los grupos más excluidos y más afectados por las crisis.

Incluso en circunstancias normales, las personas con discapacidad tienen más dificultades para acceder a salud, educación, empleo y participación social. Necesitamos un enfoque integral para no relegar a nadie.

La inclusión de la discapacidad resultará en una respuesta frente a la COVID-19 y una recuperación de la crisis más efectiva e igualitaria.

La Estrategia de las Naciones Unidas para la inclusión de la discapacidad

El 11 de junio de 2019, el Secretario General António Guterres lanzó la Estrategia de las Naciones Unidas para la Inclusión de la Discapacidad, que está en concordancia con su compromiso de hacer que las Naciones Unidas sean una organización inclusiva para todos.

La Estrategia de las Naciones Unidas para la Inclusión de la Discapacidad constituye la base de un progreso sostenible y transformador hacia la inclusión de la discapacidad en todos los pilares de la labor de las Naciones Unidas.

Con esta estrategia, las organizaciones del sistema de la ONU reafirman que la realización plena y completa de los derechos humanos de todas las personas con discapacidad es un componente inalienable, indisociable e indivisible de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.

Se estima que unos 1000 millones de habitantes, o el 15 % de la población mundial, viven con algún tipo de discapacidad.

En 2020 había en el país 20 millones 838 mil 108 personas con alguna limitación, discapacidad o problema o condición mental, mismas que representan 16.5% de la población total.