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Sociedad

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

Política

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

Opinión

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

Humor

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

Especial

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

Espacio del editor

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

De frente verde

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

Actualidad

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El baño de vapor en la cultura tolteca

Mtro. Luis Manuel Gamboa Cabezas

Centro INAH Hidalgo- Z. A. Tula

Una tradición que ha perdurado a través del tiempo en las culturas prehispánicas es el uso del baño de vapor, que como elemento arquitectónico, se ha convertido en un elemento identitario de las culturas mesoamericanas que trasciende en los estudios arqueológicos, etnográfico y etnohistórico.

El baño de vapor es usado con una finalidad higiénica, sin embargo, dependiendo de la cultura es habitual que se le atribuyan funciones terapéuticas, sociales e incluso ceremoniales. Esta cosmovisión es lo que ha permitido su permanencia a través del tiempo y se continúe con las mismas tradiciones en cuanto a la construcción de temazcales de estilo prehispánico.

Es por eso que se usan materiales similares, planeación y orientación como suelen descubrirse en contextos arqueológicos o que están documentados a través de los códices o fuentes etnohistóricas.

El uso del baño de vapor implica elevar la temperatura corporal con fines de eliminar las toxinas por transpiración. En los baños mesoamericanos, se lograba la sudoración mediante el uso de piedras calientes (tezontle) que se le vertían agua.

En el proceso no había una separación entre la función terapéutica, higiénica, y ceremonial. La forma del temazcal asemejaba una cueva que al ingresar era el medio para la comunicación entre lo terrenal y lo sobrenatural; de ahí que las características formales, funcionales y constructivas tenían implicaciones con la observación de algunos astros o estar relacionados con algunas deidades.

El oeste dominado por Quetzalcóatl, siendo el lugar de Tamochan; el sur dominado por Huitizilopochtli y Macuilxochitl; el norte por Tezcatlipoca y Mitlantecutili; y el este por Xipe Totec, Tláloc y Quetzalcóatl Rojo que se encuentran en el Tlalocan.

En relación a la existencia de temazcales prehispánicos en los monumentos arqueológicos de Tula. Se tienen detectados por lo menos cinco lugares. El primero ubicado en la parte central al oriente de uno de los cuerpos en talud del Juego de Pelota 2, que fue descubierto durante el Proyecto Tula en la década de los 70´.

El problema con este temazcal es que se encuentra construido inspirado dentro del núcleo de la construcción, esto lo hace no contemporáneo y probablemente corresponda a una construcción de época más tarria, ya que hay una serie de cuartos de la época Azteca, superpuestos en el cabezal suroeste del mismo Juego de Pelota.

El segundo temazcal corresponde con uno de forma ovalada que se ubica al sureste del Juego de Pelota I, el problema con este, es que se encuentra asociado con una construcción de forma cuadrangular en cuyo interior hay un tlecuiles (fogón) que para nosotros podría corresponder con unidades habitacionales tardías contemporáneas con las mismas del Juego de Pelota II.

El tercer temazcal fue descubierto en la parte inferior de la Plataforma Adyacente. El temazcal es de forma rectangular y el área del fogón es circular. Hay una tina a largada que permite la conexión entra la parte externa con la interna.

Los muros eran de adobe con un ligero aplanado de cal. Hay otro temazcal que presenta una misma similitud descubierto en las unidades habitaciones que se encuentran en el área Administrativa y Museo Jorge R. Acosta.

En el caso de este temazcal se encuentra como una construcción aislada de los cuartos de uso habitacional. En el Boulevard Tula- Iturbe por el kilómetro 2 se descubrió otro temazcal de forma similar asociado también con construcciones de uso habitacional.

Las representaciones pictográficas de temazcales de la época prehispánica son numerosas y se encuentran en códices como “Magliabechiano”, “Tudela”, “Vaticano B”, “Borgia” y “Aubin”.

En el caso de los temazcales de forma rectangulares o cuadrangulares con fogón externo y tinas se encuentra documentados en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r).

El ritual del baño de temazcal se entiende muy bien a través de las pictografías, una ticitl (médica), está cantando o clamando una plegaria a la vez que le entrega una bebida al enfermo, en esa misma escena, se encuentra otra persona con las manos unidas que sugiere estar rezando pues de su boca sale el mismo signo que es la vírgula de la palabra.

A través de la pictografía observamos que está a la entrada de los edificios a la diosa Tlazoltéotl, patrona de las médicas mexicas y de los temazcales o baños de vapor. El enfermo está llorando, debido a que sufre alguna enfermedad.

Hay una temazcalera que se encarga de avivar el fuego, el hornillo tiene representaciones de calor, se aprecia como hay una preparación de la combustión de leña en el hornillo, este fuego permite, además, que la cámara de baño vaya calentándose poco a poco, que cuando el fuego está listo y las piedras suficientemente calientes, se cierra el hornillo con barro o piedras, para que no se produzcan fugas de calor.

El agua se vierte sobre las piedras a alta temperatura, generándose de inmediato el vapor. Los bañistas pueden proveerse de hierbas medicinales para “hojearse”, o de tinajas de agua para refrescarse.

Hay uso de incienso de copal o resina del árbol que los españoles llamaban ‘anime’, que se usan para producir aroma y que acompañan el ritual el uso de agua y de hierba medicinal con la que se prepara la infusión para el enfermo.

El comparar los temazcales descubiertos en los monumentos arqueológicos toltecas con las representaciones en el “Códice Tudela” (f. 62r) y Magliabecchi (f. 77v y 77r), notamos una correspondencia que nos permiten señalar esa trascendencia de perdurarían a través del tiempo y el espacio.

Por lo tanto no podemos negar que la función del temazcal en espacios rituales está relacionado con ceremonias religiosas trascendentales, pero en contextos de uso habitacional su función era mas higiénica, de tratamiento postparto, y terapéutica que fueron documentados por cronistas de la época colonial como Fray Bernardino de Sahagún y posteriormente por otros como Javier Clavijero.

Hoy el uso de temazcal sigue siendo para la higiene personal cotidiana y ciertos tratamientos terapéuticos, aunque su función ceremonial no ha desaparecido por completo. El uso terapéutico es control del calor para la expulsión de toxinas internas, eliminando todas aquellas sustancias que el cuerpo considera innecesarias.

De ahí que la limpieza es interna a externa. El calor no sólo reactiva el torrente sanguíneo, sino que, al comportarse como vasodilatador, actúa como calmante, disminuyendo la rigidez articular y muscular.

Cocina Hidalguense: Tradición que Enamora

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En septiembre y en DeFRENTE, como en todo México, traemos la rienda suelta. La fiesta mexicana está más viva que nunca, con todo lo que esto implica: música, pirotecnia, juegos, peleas de gallos, mucho tequila, y la insignia cultural de México: su gastronomía.

 

En noviembre de 2010, por cierto, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró a la cocina mexicana como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

 

En Hidalgo, podemos presumir que tenemos una de las cocinas más elogiadas a nivel nacional e internacional; platillos heredados de generación en generación, desde hace siglos, que forman parte del tesoro cultural de la entidad y el país.

 

Nuestra forma de alimentación en la región se remota a los primeros indicios de vida humana en la zona, con una poderosa influencia de la cocina prehispánica que incorporaba prácticamente la totalidad de la flora y la fauna local a la comida.

 

El recuento va desde plantas y frutos hasta animales e insectos: chinicuiles, escamoles, shahuis, caracoles, chapulines, conejo, ardilla, flor de calabaza, quelites, verdolagas, garambullos, capulines, tunas, entre otros…

 

La cocina hidalguense es reconocida por su inigualable sabor y el uso de productos exóticos.

 

DE LA BARBACOYITA AL PASTECITO

 

Sin duda, el estar de visita por Hidalgo, sobre todo en la región del Valle del Mezquital hace imprescindible la experiencia de comer barbacoa de borrego, un buen conejito en chile ajo, o en temporada chinicuiles y escamoles.

 

Por su parte la región de Pachuquilla ha apostado a su tradicional sabor para detonar el turismo y se ha autonombrado “la cocina de Hidalgo”, con su versatilidad en platillos locales; en la Huasteca podemos encontrar el zacahuil, un enorme tamal con masa de maíz martajada mezclada con manteca de cerdo, chiles molidos, especias y sal; y para seguir en el recorrido, no podemos dejar fuera las deliciosas truchas de Huasca.

 

El festival representativo por excelencia de los sabores exóticos de Hidalgo se celebra en el municipio de Santiago de Anaya, normalmente en el mes de abril y que presenta lo mejor de la comida indígena.

 

Y tan vasta es la cocina hidalguense que no podemos olvidar la herencia de los ingleses: los pastes, este peculiar alimento de mineros que envolvían un guisado en harina, posteriormente horneados en conjunto. En la actualidad, dicen los que saben, los pastes Kikos y los Real de Plateros son los que comandan en el giro.

 

La edad es solo cuestión de números. El cuerpo puede envejecer pero el espíritu jamás.

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Susana Guadalupe Villeda Olvera

Ingeniero en Biotecnología / Biotecnología Ambiental UPP

 

Desde un punto de vista religioso Dios nos dio un soplo de vida y desde ahí empezamos a existir. “Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de existencia y fue el hombre un ser viviente». He ahí entonces que cobra sentido nuestra presencia.

 

La vida es un gran privilegio que se nos regala. El concepto de vida puede ser definido desde diversos enfoques. La noción habitual está emparentada con la biología, pues sostiene que es la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir.

 

Teniendo vida lo tenemos todo, ésta es regida por etapas: la infancia (3 años), la niñez (6 años), la adolescencia (18 años), la juventud (35 años), la madurez (hasta los 50) y la vejez (empezando 60).

 

Cada una de las etapas de crecimiento trae consigo cambios distintos en el desarrollo del ser humano, los cambios son físicos, psíquicos, intelectuales, cognitivos, psicomotores y de todo tipo, cada una adquiere su tiempo y espacio.

 

Una de las más importantes es la vejez. De acuerdo con las Naciones Unidas una persona de la tercera edad en México es considerada a los 60 años.

 

Las personas adultas pueden describir a la vejez de acuerdo a sus experiencias; es por eso que para alguien puede ser una etapa feliz y satisfactoria, pero tal vez para alguna persona incluso de la misma edad puede significar una etapa de amargura y tormento, por ello que no existe una definición concisa.

 

Evidentemente las personas de la tercera edad requieren de mayor atención médica porque son vulnerables a enfermedades. Las personas ancianas tienen la misma oportunidad de crecimiento, desarrollo y el disfrutar nuevas experiencias, pero continuamente se nos olvida precisamente eso.

 

Desgraciadamente se tiene una precepción demasiado negativa para esta etapa, es quizá porque hasta cierto punto aún se cree que un adulto mayor deja de ser productivo para la sociedad y se vuelve una carga en cuestión familiar y social; qué lástima que realmente muchos tengan ese pensar, quizá ellos no han sabido valorar las etapas de su desarrollo.

 

Las personas de la tercera edad aún son capaces, poseen intereses e inquietudes que debemos tomar en cuenta, desde el punto familiar y emocional.

 

Y lo que debe de quedar en claro es que la vejez no es una enfermedad.

Afortunadamente existe una rama de la medicina definida como Gerontología que estudia el envejecimiento que incluye ciencias biológicas, psicológicas y sociológicas en beneficio al adulto mayor. Las ideas de la prevención de las enfermedades de la vejez y la conservación de la salud en los ancianos fueron introducidas en 1955, pero lamentablemente México no adoptó este interés.

 

Esta rama provee calidad de vida a las personas mayores y para la mayoría mientras existan unos instantes de satisfacción, a partir de una grata visita, una conversación, una música o simplemente un recuerdo la vida merecerá la pena, hasta que los achaques y el dolor lo permitan.

 

Pero desdichadamente llega un momento en que todo lo bueno empieza por acabarse, las fuerzas van disminuyendo, ya no es la misma capacidad visual ni auditiva, es decir, el cuerpo empieza a sufrir el paso del tiempo, el desgaste de los años y pues finalmente, los años no pasan en balde y todo esto trae consigo enfermedades tales como: Alzheimer, fracturas de cadera, demencia, osteoporosis, incontinencia urinaria, edema, entre otras.

 

La salud se acaba y lamentablemente, muchos ancianos tienen que quedarse solos en la casa, viven en mucha soledad, y esto agrava su salud mental, pero hay soluciones, para poder proveer una vejez con dignidad es necesario que uno como familia, pueda crearles condiciones con hábitos activos y saludables, crear entornos de bienestar e íntegros, esto depende de gran medida de satisfacer sus necesidades básicas.

 

Entre ellas, protección y libertad, el de vivir en un entorno adecuado y apropiado, puede haber un apoyo social y que cuiden de ellos, evitar sin duda el maltrato, tratarlos con paciencia, amor y sobre todo respeto e/o inscribirlos a programas de desarrollo comunitario con personas de su misma edad.

 

El cuidado de un adulto mayor demanda tiempo, esfuerzo, dedicación y muchas otras cosas, pero en resumidas cuentas para dar un adecuado cuidado y que ellos tengan una vejez confortable lo primordial es hacerlo con amor, es decir, regresar esa solidaridad, lealtad, fidelidad a aquellos que nos dieron la vida, nos cuidaron y nos protegieron.

 

El cuidado del anciano es algo que no debería salir a fuerzas, sino que debería salir de un corazón agradecido por lo que los padres hicieron por él, de un corazón que respeta a aquellos que velaron por uno.

 

Dios dijo “Honra a tu padre y a tu madre” y nos dio una promesa: la persona que obedece, respeta a sus padres y vela por ellos, puede bendecirse de ser de larga vida en esta tierra.

 

Los padres y abuelos ya pasaron por muchos problemas, ya enfrentaron situaciones que a lo mejor nosotros ni siquiera imaginamos; un buen consejo de ellos puede ahorrarnos muchos problemas.

 

Recuerda que un día tú vas a envejecer, si Dios te lo permite y vas a andar por ese mismo camino, ¡Qué terrible sería que un día tus hijos te traten de una manera no favorable!

 

Así que aprendamos a respetar a los ancianos y sus derechos, a no maltratarlos y a darles el lugar que se merecen. Para terminar con este texto les quisiera compartir una frase que muy cierta y quizá a algunos les ayude a reflexionar: Como te veo me vi, y como me ves te verás.