La sal en época prehispánica: El caso del Salitre

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El descubrimiento del cloruro de sodio (NaCl), mejor conocido como sal común, pudo ser por observación y el uso por ensayo-error.

 

La observación inició en zonas inundables como lagos, ciénegas o playas de mar, cuando se evaporaba el agua, dejaba expuesta una capa granulienta blancuzca que fue utilizada para la conservación de los alimentos.

El ensayo y error surge cuando la sal se usa para preparar y consumir los alimentos, ya que influye no sólo en el paladar, sino también en la dieta por estimular la ingesta.

En la época prehispánica la sal era tan importante que se incorporó en los rituales y hasta en las practicas medicinales.

En el área maya, el norte de Yucatán se convirtió en el principal abastecedor, se distribuían hacia el Altiplano Central y a través de la Costa Oriental de Quintana Roo, llegaba hasta Nicaragua.

En el área de Tula, durante la época tolteca, hacia el extremo sureste del centro ceremonial había una Ciénega, que actualmente es conoce con el nombre El Salitre, y es reportada como de poca o casi nula presencia de vestigios arqueológicos al menos en superficie (cfr. Healan 1989: fig. 13.4-13.13).

No obstante, algunos materiales y escasos montículos arqueológicos son reportados en la orilla occidental del cuerpo acuático (cfr. Yadeum 1975).

El arqueólogo Jorge Acosta localizó, precisamente en esa área, algunos entierros del Postclásico Tardío y al menos un entierro infantil acompañado de una vasija del tipo Mazapa Líneas Ondulantes (cfr. Acosta 1945: 48-49 cit. en Diehl 1989: 28.).

De acuerdo con la opinión de Diehl (op. cit.) es probable que estos entierros estén indicando el uso de la zona del salitre como lugar de habitación prehispánica, realizada sobre todo con materiales perecederos hacia los tiempos tardíos de la urbe.

Pero, ¿por qué era importante El Salitre durante época prehispánica? La Ciénega no sólo permitió que pobladores de época prehispánica se apropiaran de los recursos existentes que había como peces, insectos, aves, plantas acuáticas, entre otros.

También había tule que fue usado para una industria cestera. Los artesanos ribereños se apropiaron de este recurso para producir canastos, petates, sandalias, sopladores, contenedores y otra diversidad de objetos de uso doméstico, pero también rituales y ornamentales.

Lo que menos se ha estudiado en el área de El Salitre, es la producción de la sal a través de la salmuera en época prehispánica.

Se le llama salmuera, a la concentración de sal que existe en un medio acuoso, cuyo consumo directo puede ser contraproducente para la salud, pero es factible que a través de evaporación se elimine la salmuera, dejando expuesta una disolución salina cada vez más concentrada hasta que la sal precipitada queda en el fondo.

La evaporación se generaba por vaporización solar, pero podría haberse generado también de forma indirecta a través del uso de artefactos de barro.

La Ciénega del Salitre, a través de la salmuera, facilitó una explotación de sal que satisfacía las necesidades de la población en constante incremento debido a los barrios locales de artesanos y foráneos que se iban agregando.

No se puede dejar a un lado que la sal pudo también ser importante para formar parte de los productos producidos durante época tolteca y que se distribuían a través de las rutas comerciales.

El uso de la sal en rituales donde está presente están documentados etnográficamente, la idea fundamental es que la sal simboliza la pureza o es usada como una barrera contra el mal.

Esto eleva a la sal, como algo sagrado y le confiere a una diosa prehispánica que es identificada como Huixtocíhuatl, Mujer de Huixtotlan, diosa de los comerciantes de la sal y de las mujeres de la vida airada; la veneraron como una de las diosas de la fertilidad.

Por su asociación a la vida acuática, sus colores simbólicos fueron el azul y el blanco, hermana del dios de la lluvia Tláloc, y de sus ayudantes los Tlaloques.

Las fuentes etnohistóricas hacen mención que contrajo nupcias con Tezcatlipoca, el Espejo Humeante, Señor del Cielo y de la Tierra.

Huixtocíhuatl, habitaba en el Cuarto Cielo –de los trece existentes- llamado Ilhuícatl Huitztlan, el Cielo de la Estrella Grande, donde se movían la estrella Venus, Citlalpol; donde moraba Quetzalcóatl bajo la advocación de Tlahuizcalpantecuhtli, El Señor del Lucero de la Mañana.

Es a través de la sal que los migrantes la usan para leer el futuro pasando a convertirse en un arte llamado onomancia y que actualmente se sigue practicando.

El uso de la sal en actividades medicinales, fue descubierta también de forma fortuita ya que es dispensable para evitar la muerte por deshidratación, en cazadores recolectores que tienen que atravesar desiertos, suele hacerse un consumo de sal para evitar la deshidratación.

La ausencia total afecta la respiración y la digestión, esto conlleva previamente a síntomas de apatía, debilidad, desvanecimiento, anorexia, baja presión arterial, colapso circulatorio, choque y al final la muerte. Por eso el consumo diario debe ser de un 2 o 3 g.

Después de los toltecas, los principales centros de producción de sal se ubicaron al norte de la Cuenca de Mexico como son Azcapotzalco, Ecatepec, Coacalco, Chicoloapan, Texcoco y Xaltocan.

Las culturas que continuaron con este tipo de producción fueron la texcocana, tepaneca y aculhuas; logrando sobrevivir hasta la época del contacto.  Un tipo de vasija que produjeron para el transporte de la sal fue la salinera, que consiste de un vaso de impresión textil de fondo plano o cónico.

En Tula se han descubierto fragmentos de este tipo cerámico que nos indica que después del abandono y reocupación del área, la sal era traída en estos contenedores.

Podemos concluir que los asentamientos que están alrededor o dentro del área de la Ciénega en El Salitre, no sólo están dedicados a la producción artesanal, sino también a la explotación de la sal que formaba parte de la dieta y conservación de alimentos.

Sólo nos resta comprobar esta hipótesis a través de análisis químicos en construcciones prehispánicas, muestras de suelo y tipos diagnósticos que posiblemente sirvieron como contenedores. Pero de que la sal era dispensable para la salud y rituales, no podemos descartarlo.


Arqlgo. Luis M. Gamboa Cabezas

Arqlga. Martha García Sánchez

(Centro INAH Hidalgo)